Madrid. Un equipo internacional de astrónomos logró determinar con mayor precisión el tamaño de IC 1101, una de las galaxias más grandes y masivas conocidas, y estableció por primera vez un límite claro para su estructura principal.
El estudio, liderado por Carlos Marrero-de la Rosa, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), fue publicado en julio de 2026 como prepublicación científica en arXiv bajo el título How large can galaxies be? Ultra-deep imaging of IC 1101, the most extended known galaxy.
Las observaciones indican que el cuerpo principal de IC 1101 se extiende hasta unos 260 kilopársecs desde su centro, lo que equivale a un diámetro aproximado de 520 kilopársecs o 1,7 millones de años luz. Con esta medición, los investigadores la sitúan en el extremo superior de la relación entre tamaño y masa de las galaxias.
Una frontera galáctica difícil de localizar
IC 1101 se encuentra en el centro del cúmulo de galaxias Abell 2029, a una distancia de más de mil millones de años luz de la Tierra. Su enorme extensión ya había sido documentada en investigaciones anteriores, pero existía una dificultad fundamental: determinar dónde terminaba realmente la galaxia y dónde comenzaba la luz difusa procedente del cúmulo que la rodea.
Para resolver este problema, el equipo utilizó algunas de las imágenes más profundas obtenidas hasta ahora de IC 1101, captadas mediante la cámara de gran campo del telescopio Isaac Newton.
Los investigadores desarrollaron una caracterización detallada de la forma en que la luz se dispersa dentro de las imágenes y utilizaron técnicas de procesamiento para eliminar esa contaminación. El análisis permitió estudiar con mayor precisión el brillo, el color y la distribución de la masa estelar desde el núcleo hasta las regiones periféricas.
Una galaxia con una masa extraordinaria
Dentro del límite identificado, los científicos calcularon una masa estelar de aproximadamente 3,4 billones de veces la masa del Sol. Esta cifra corresponde a las estrellas contenidas en la región medida y no representa directamente toda la materia, incluida la materia oscura, asociada al sistema.
El resultado permite dimensionar la escala de IC 1101 frente a galaxias como la Vía Láctea. La comparación muestra que IC 1101 pertenece a una categoría completamente excepcional de galaxias gigantes, cuyo crecimiento está relacionado con la acumulación de materia y la incorporación de otras galaxias a lo largo de miles de millones de años.
Sus límites todavía están en evolución
Uno de los resultados más llamativos del estudio es que los investigadores encontraron numerosas estructuras asimétricas y extremadamente débiles alrededor de IC 1101. Estas características presentan una distribución espacial compatible con perturbaciones previamente observadas en el gas caliente del cúmulo mediante estudios de rayos X.
Los autores interpretan estas señales como indicios de que las regiones externas de la galaxia todavía están experimentando ensamblaje de masa. Es decir, IC 1101 no debe entenderse como una estructura completamente estática: su periferia continúa evolucionando.
Este comportamiento es consistente con el proceso mediante el cual las galaxias gigantes centrales de los cúmulos crecen al absorber o incorporar sistemas más pequeños. Las interacciones pueden dejar débiles rastros de estrellas y materia alrededor de la galaxia principal.
Un nuevo referente para estudiar galaxias gigantes
El trabajo también modifica la interpretación de mediciones anteriores. Investigaciones previas habían atribuido a IC 1101 extensiones incluso mayores, pero sin poder determinar con seguridad si esas dimensiones correspondían al cuerpo principal de la galaxia o a su envoltura difusa.
La nueva investigación establece un borde principal medible y, al mismo tiempo, muestra que más allá de ese límite existen estructuras que podrían estar relacionadas con su crecimiento continuo.
Los resultados convierten a IC 1101 en un laboratorio natural para estudiar hasta qué punto puede crecer una galaxia y cuáles son los procesos que determinan su tamaño máximo. El hallazgo también demuestra que definir el tamaño de una galaxia no es simplemente medir una frontera visible: en sistemas gigantes, la transición entre la galaxia y el entorno que la rodea puede ser extremadamente tenue y compleja.


