España. En medio de la tragedia ferroviaria que sacude a España, la historia de Hugo Figueroa, un hondureño originario de Santa Bárbara, destaca por la manera en que logró sobrevivir al accidente que dejó decenas de muertos y numerosos heridos.
Figueroa, padre de tres hijas y residente en España desde hace ocho años, viajaba hacia Córdoba para realizar trabajos de jardinería cuando ocurrió el siniestro en la provincia de Toledo. Su testimonio fue compartido en una entrevista con el periodista Enrique Vásquez, del proyecto Historias de Migrantes.
El hondureño tenía asignado un asiento en el vagón 10-B. Sin embargo, un amigo lo invitó a tomar café en la cafetería ubicada en el primer vagón, por lo que ambos abandonaron sus lugares para dirigirse hacia esa zona del tren.
Cuando terminaron de tomar café y regresaban a sus asientos, el accidente los sorprendió mientras cruzaban el vagón cinco. En cuestión de segundos, el viaje se convirtió en una escena de terror.
«Sentí que volé como unos diez metros»
Al recordar los momentos posteriores al impacto, Hugo describió la fuerza del golpe y las escenas que presenció dentro del tren, donde varios pasajeros quedaron atrapados entre los restos y los asientos desprendidos.
«Sentí que volé como unos diez metros y al caer, empecé a escuchar los gritos de las personas, asientos que se desprendían, vimos de todo, personas con extremidades cortadas, y un terror indescriptible», relató.
Pese a la violencia del accidente y a las escenas que presenció, el hondureño logró salir con pequeños golpes en su cuerpo, una circunstancia que considera una segunda oportunidad de vida.
La tragedia ferroviaria, ocurrida en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, dejó al menos 69 personas fallecidas, según el balance de las autoridades españolas de este jueves 29 de octubre de 2026. Además, decenas de pasajeros permanecen hospitalizados mientras continúan las investigaciones para esclarecer las causas del siniestro.
Una experiencia que quiere compartir con otros hondureños
Aunque reconoce que no suele aparecer frente a las cámaras, Figueroa decidió contar lo ocurrido para compartir su experiencia y expresar su agradecimiento por haber sobrevivido.
«No soy de cámaras, pero he querido contar este milagro, porque Dios me salvó y es importante que todos lo sepan», manifestó.
Su relato pone rostro hondureño a una tragedia que ha conmocionado a España y recuerda cómo una decisión aparentemente sencilla, como aceptar la invitación de un amigo para tomar café, terminó cambiando el lugar donde se encontraba durante el impacto.
Mientras las autoridades continúan con las labores de identificación de las víctimas y la atención a los afectados, la historia de Hugo se convierte en un testimonio de supervivencia en medio de uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados recientemente en el país europeo.


