Redacción. La Secretaría de Salud de Honduras confirmó este jueves que el país ya registra 92 casos de miasis por gusano barrenador en humanos, una preocupante enfermedad parasitaria que ha encendido las alertas en todo el territorio nacional.
Además, cuatro muertes están bajo análisis para determinar si fueron provocadas directamente por esta infestación.
Según el último boletín oficial, hasta la semana pasada se habían reportado 82 casos, pero la cifra se elevó en apenas unos días.
Las autoridades sanitarias indicaron que los fallecimientos están siendo evaluados por el Comité de Mortalidad para confirmar su vínculo con la enfermedad.
El gusano barrenador, causado por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, afecta a animales de sangre caliente, incluyendo humanos, al depositar sus huevos en heridas abiertas.
Las larvas emergen rápidamente y comienzan a alimentarse del tejido vivo, provocando graves lesiones que pueden derivar en infecciones severas e incluso la muerte.
Los casos se han identificado en las 18 regiones sanitarias del país, siendo el departamento de Olancho y el Distrito Central (que abarca Tegucigalpa y Comayagüela) los más afectados, con un 25 % del total de infecciones.
La Secretaría advirtió que el vector tiene la capacidad de adaptarse tanto a zonas rurales como urbanas, lo que incrementa el riesgo de propagación.
El 68 % de los pacientes diagnosticados son hombres, y el grupo de edad más afectado es el de entre 50 y 59 años.
En el 37 % de los casos, las larvas se hallaron en heridas abiertas, lo que representa el modo más frecuente de contagio.
Ante el aumento de infecciones, las autoridades sanitarias han intensificado la vigilancia epidemiológica, reforzado la capacitación del personal médico y ampliado las campañas de prevención a nivel nacional.
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Asimismo, hicieron un llamado a la población a extremar los cuidados de higiene y a proteger cualquier herida expuesta, para evitar la infestación.
El primer caso humano de este brote se detectó el pasado 6 de febrero en Catacamas, Olancho. Desde entonces, las autoridades monitorean de cerca la evolución del fenómeno y trabajan con organizaciones regionales para contener su expansión.


