Honduras captó 9.080,2 millones de dólares en remesas familiares entre enero y septiembre de 2025, lo que representa un incremento del 26,2 % respecto al mismo período de 2024, informó este miércoles el Banco Central de Honduras (BCH).
De acuerdo con el informe del emisor, los envíos aumentaron en 1.885,3 millones de dólares comparado con los 7.194,9 millones registrados entre enero y septiembre del año pasado.
Solo en septiembre, los hondureños en el exterior remitieron 1.139 millones de dólares, superando los 1.025,9 millones del mes anterior.
Más del 88 % de las remesas proviene de Estados Unidos, país en el que residen más de dos millones de hondureños, tanto con documentación legal como sin ella.
España ocupa el segundo lugar, con 8,5 %, mientras que Alemania, Costa Rica, Guatemala, Italia, México, Panamá, Perú y Serbia aportan el 3,2 % restante en conjunto.
En cuanto a los beneficiarios, el 39 % de las remesas llega a madres, seguido por hermanos (18,5 %), padres (12,9 %), hijos (11,9 %), cónyuges (5,4 %) y abuelos (2,4 %).
Además, el 27,4 % de los hondureños en el exterior envía dinero adicional al menos una vez al año para eventos familiares, compra de terreno, adquisición de vivienda, gastos médicos, construcción, servicios funerarios y otros gastos.
Estados Unidos (78,5 %) y España (17,7 %) siguen siendo los principales destinos de migración de los familiares de los encuestados, lo que refleja la persistencia de redes familiares y afinidades culturales como motores de la migración, según el BCH.
El informe destaca que las remesas representan el 25,6 % del producto interno bruto (PIB) de Honduras, constituyendo una fuente crucial para el consumo de millones de hogares y apoyando sectores como comercio, construcción y servicios.
Este flujo de divisas es la principal fuente de ingresos externos del país, superando a exportaciones tradicionales como café, maquila y camarón, que suman solo 14,6 % del PIB.
En 2024, Honduras recibió 9.743 millones de dólares en remesas, y según proyecciones del BCH, 2025 podría superar los 10.000 millones de dólares, impulsado por los llamados “envíos precautorios” de los hondureños ante la aplicación de nuevas políticas migratorias.


