Honduras logra cifra histórica de nidos de guara verde en Gracias a Dios

La conservación de la guara verde (Ara ambiguus), una de las aves más amenazadas de América, registra un avance esperanzador en Honduras. Durante 2026, el Santuario de la Guara Verde, ubicado en el territorio indígena de La Moskitia, reportó cuatro nidos, la cifra más alta desde que comenzó el monitoreo de esta especie en la zona.

El registro representa un avance para la protección de esta emblemática ave, cuya población silvestre enfrenta graves amenazas por la destrucción de su hábitat, la tala de árboles y el tráfico ilegal de animales. En 2025 se habían contabilizado tres nidos, por lo que el resultado de este año marca un nuevo máximo para el santuario.

Sin embargo, el incremento de los sitios de anidación no significa que la especie tenga garantizada su supervivencia. Sus responsables advierten que el saqueo de nidos y la caza ilegal continúan poniendo en peligro a los polluelos, especialmente durante la temporada reproductiva.

La guara verde es diferente de la guara roja, reconocida como ave nacional de Honduras. Se distingue por su plumaje predominantemente verde, frente rojiza y alas azules. Habita principalmente en bosques tropicales y zonas montañosas, donde necesita árboles grandes y antiguos con cavidades naturales para reproducirse.

Su presencia en el país es poco conocida y su monitoreo representa un desafío para los equipos de conservación, debido a que los nidos suelen encontrarse en lugares de difícil acceso que requieren recorridos especializados, personal y recursos económicos.

Comunidades indígenas, clave para proteger la especie

El santuario se encuentra en las comunidades de Rus Rus y Mabita, en Gracias a Dios, donde pobladores indígenas participan directamente en las labores de vigilancia, protección y seguimiento de los nidos, con el acompañamiento de organizaciones como el Instituto de Conservación Forestal (ICF), INCEBIO, WCS y One Earth Conservation.

El trabajo comunitario permitió proteger 150 nidos de guaras de distintas especies durante 2024. No obstante, los esfuerzos enfrentan dificultades debido al incremento del saqueo y la caza ilegal.

Una actualización publicada por One Earth Conservation el 11 de septiembre de 2026 informó que todavía permanecían dos nidos activos de guara verde en el bosque, debido a que esta especie tiene una temporada de anidación más tardía que la guara roja.

One Earth+1

La organización también ha advertido que las labores de vigilancia requieren financiamiento permanente. Sin recursos suficientes, resulta más complicado mantener el monitoreo, proteger los árboles donde anidan las aves y garantizar la participación de los habitantes de las comunidades.

Honduras cuenta con medidas de protección

La importancia de conservar esta especie también está respaldada por disposiciones nacionales. En septiembre de 2025, el Instituto de Conservación Forestal publicó el Acuerdo 026-2025, mediante el cual estableció una veda permanente para el uso de guaras rojas y verdes como mascotas silvestres, con excepción de ejemplares procedentes de zoocriaderos legalmente establecidos.

Portal Único de Transparencia

Los responsables del santuario hacen un llamado a las autoridades para reforzar la vigilancia, combatir la tala y las invasiones del bosque, mientras solicitan a las comunidades denunciar cualquier intento de saqueo de nidos.

Asimismo, piden a la población hondureña evitar la compra y tenencia de guaras y loros silvestres, debido a que la demanda de estas aves alimenta el tráfico ilegal.

Las denuncias por saqueo de nidos, tráfico de aves o tala ilegal pueden presentarse ante el ICF al teléfono +504 2223-1021, extensión 138, o mediante el correo electrónico [email protected].

Las personas, empresas y organizaciones interesadas en respaldar los esfuerzos de conservación pueden comunicarse con One Earth Conservation a través de [email protected].

El equipo del santuario continuará con el monitoreo durante la temporada reproductiva para determinar cuántos polluelos consiguen abandonar sus nidos y emprender el vuelo.

El desafío, advierten los conservacionistas, va más allá de alcanzar un récord de reproducción: consiste en garantizar que los bosques de La Moskitia continúen siendo un refugio seguro para una especie que todavía lucha por sobrevivir en Honduras.

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