Honduras prevé iniciar la próxima semana un programa de estimulación artificial de nubes, conocido como siembra de nubes, como una medida adicional para enfrentar el déficit hídrico que afecta a distintas zonas productivas del país.
El director del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Francisco Argeñal, explicó que la iniciativa surgió a solicitud de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), ante las dificultades provocadas por la falta de agua.
El procedimiento contempla la utilización de yoduro de plata para estimular determinadas formaciones nubosas. La técnica no crea nubes desde cero, sino que busca favorecer la precipitación cuando ya existen nubes con suficiente humedad y las condiciones atmosféricas necesarias.
Argeñal explicó que la ubicación de los vuelos será determinada mediante el monitoreo meteorológico. Los especialistas buscarán humedad suficiente, inestabilidad atmosférica y corrientes ascendentes que permitan que las partículas sean incorporadas a las nubes.
Corredor seco será una de las prioridades
La intervención tendrá como una de sus principales áreas de atención el Corredor Seco, además de otras zonas productivas afectadas por el estrés hídrico. Entre los sectores que podrían beneficiarse figuran áreas dedicadas a la producción de caña, ganadería, cultivos vegetales, marañón y otros cultivos perennes.
Según información proporcionada por la SAG, el contrato contempla inicialmente 20 vuelos, que podrían desarrollarse durante dos o tres meses y cubrir alrededor de 2 millones de hectáreas. Las autoridades han señalado que la cobertura podría ampliarse dependiendo de las necesidades y las condiciones del programa.
La aeronave destinada a las operaciones ya se encuentra en Honduras, mientras los equipos e insumos necesarios son trasladados para completar su adecuación. Los vuelos solamente se realizarán cuando los especialistas determinen que existen condiciones meteorológicas apropiadas.
Cenaos reconoce límites para medir el efecto
Argeñal aclaró que, aunque existe una explicación científica para el mecanismo de estimulación de nubes, es difícil determinar estadísticamente cuánto de una precipitación puede atribuirse directamente a la intervención artificial y cuánto corresponde a los procesos naturales de la atmósfera.
Esta consideración resulta relevante debido a que el comportamiento de las nubes depende de múltiples variables meteorológicas que cambian constantemente.
Por su parte, el representante de la empresa mexicana que participará en el procedimiento, Alejandro Trueba, afirmó que la compañía ha trabajado con esta tecnología en regiones áridas y semiáridas de México. Según su declaración, en experiencias anteriores se han registrado incrementos de precipitación de hasta 60 % respecto a lo esperado, aunque los resultados dependen de las condiciones atmosféricas de cada operación.
También se esperan lluvias naturales
La puesta en marcha del programa coincide con pronósticos de precipitaciones naturales para diferentes regiones del territorio hondureño.
Cenaos prevé acumulados importantes durante este fin de semana en sectores montañosos del sur de Francisco Morazán, Celaque y la Sierra de Dipilto, entre otras zonas. Argeñal señaló que precisamente por estas condiciones se evaluará cuidadosamente dónde resulta viable realizar las operaciones.
El secretario de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, indicó que el objetivo es contribuir a disponer de agua para la agricultura, la ganadería, el consumo y otros sectores afectados por el déficit hídrico. Productores e ingenios azucareros también estarían aportando recursos para contribuir con los costos de la iniciativa, según declaraciones del funcionario.
La Fuerza Aérea Hondureña brindaría apoyo logístico relacionado con la aeronave durante el desarrollo de las operaciones.
El programa se suma a otras medidas de apoyo a productores que el Gobierno ha implementado frente a las condiciones de sequía. Su resultado dependerá de la disponibilidad de nubes apropiadas y de las condiciones atmosféricas presentes durante cada vuelo.


