Una escena inesperada y conmocionante se vivió en el aeropuerto de Tenerife Sur, Islas Canarias, cuando un hombre intentó pasar los controles de seguridad empujando una silla de ruedas con su esposa fallecida.
Los empleados del aeropuerto notaron que la mujer, de unos 75 años, no respondía a estímulos y tenía la temperatura corporal muy baja.
Los servicios médicos fueron llamados de inmediato y confirmaron que la pasajera había muerto antes de abordar el vuelo con destino al sur del Reino Unido, país de origen de la pareja.
Ante esto, se activó el protocolo para la presencia de un cadáver en un espacio público y el área fue acordonada por seguridad y autoridades aeroportuarias.
Las investigaciones preliminares indicaron que no hubo signos de violencia ni indicios de muerte provocada. Los informes médicos establecieron que el fallecimiento ocurrió por causas naturales, descartando cualquier delito.
El hombre, de 80 años, no fue detenido, y se analiza si no era plenamente consciente del fallecimiento de su esposa al intentar abordar.
El incidente generó conmoción entre pasajeros y trabajadores del aeropuerto, quienes presenciaron el despliegue de los servicios de emergencia.
Las autoridades hicieron un llamado a la calma, asegurando que se trató de una tragedia médica, no de un acto criminal.
Tras concluir las diligencias, el cuerpo de la mujer fue trasladado para los procedimientos legales correspondientes.
El caso reabrió el debate sobre la asistencia a pasajeros con movilidad reducida y la detección temprana de emergencias médicas en aeropuertos.
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