Un hombre fue asesinado por su propio compañero de trabajo, en un crimen que ha conmocionado a la comunidad local por la frialdad con que se llevó a cabo.
Según informes preliminares, la víctima, identificada como Joel, salió con su amigo a compartir en un encuentro social; sin embargo, ese mismo «amigo» lo asesinó y ocultó el cuerpo enterrándolo en la parte de atrás de su residencia.
Lo más sorprendente de este caso es que, tras cometer el crimen, el agresor se integró a la búsqueda organizada por familiares y amigos de Joel, quienes desconocían que él mismo era el responsable de su desaparición.
Durante el fin de semana, el asesino participó activamente en los operativos de rastreo, compartiendo con los familiares y fingiendo preocupación por la ausencia de la víctima.
Las autoridades indicaron que la investigación se encuentra en curso, y se están recabando evidencias para esclarecer los motivos que llevaron al agresor a cometer el asesinato.
Se presume que la relación laboral cercana entre la víctima y el agresor facilitó el engaño y la ejecución del crimen.


