El exproductor de cine Harvey Weinstein fue hallado culpable de cometer un acto sexual criminal en un juicio celebrado en Nueva York, que reabrió uno de los casos más emblemáticos del movimiento #MeToo.
La resolución llegó tras tres semanas de deliberaciones y marca un nuevo capítulo en la caída de quien fuera uno de los hombres más poderosos de Hollywood.
El jurado, compuesto mayoritariamente por mujeres, concluyó que Weinstein agredió sexualmente a una mujer en 2006. Sin embargo, fue absuelto de otro cargo relacionado con una segunda acusadora en ese mismo año.
En cuanto a una denuncia por violación presentada por la actriz Jessica Mann, presuntamente ocurrida en 2013, los miembros del jurado no lograron llegar a un consenso, por lo que las deliberaciones continúan.
Este resultado parcial refleja la complejidad del caso y los desafíos que persisten en el sistema judicial para abordar los delitos sexuales, incluso cuando las denuncias se enmarcan en un movimiento global como el #MeToo.
Weinstein, de 73 años, ya cumple una condena previa en California, y esta nueva sentencia podría ampliar significativamente su tiempo en prisión.
El exproductor ha negado rotundamente todas las acusaciones, insistiendo en que todas las relaciones fueron consensuadas.
Su equipo legal sostiene que las denunciantes tenían motivaciones profesionales y económicas para acusarlo, afirmando que algunas de ellas mantuvieron contacto voluntario con él después de los supuestos incidentes.
La sentencia definitiva y posible condena para este cargo se espera en las próximas semanas.
Mientras tanto, el caso sigue siendo una referencia clave en la lucha contra el abuso de poder en la industria del entretenimiento y en el análisis del verdadero alcance del movimiento #MeToo en los tribunales.


