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miércoles, junio 3, 2026

Hallan restos de sacrificios humanos mayas en la Cueva de Sangre en Guatemala

Un nuevo análisis arqueológico ha revelado escalofriantes evidencias de antiguos sacrificios humanos en la llamada “Cueva de Sangre”, ubicada bajo el sitio arqueológico maya de Dos Pilas, en la región de Petén.

El hallazgo incluye cientos de restos humanos con señales claras de desmembramiento ritual, lo que sugiere que la cueva fue utilizada como un sitio ceremonial hace más de 2.000 años.

La cueva, a la que solo se puede acceder durante la estación seca entre marzo y mayo, fue descubierta en la década de 1990 durante el Estudio de Cuevas Regionales de Petexbatun.

Ya entonces, llamó la atención por la inusual cantidad de huesos humanos encontrados, muchos de ellos con lesiones traumáticas visibles.

Ahora, nuevas investigaciones lideradas por la antropóloga forense Ellen Frianco y la bioarqueóloga Michele Bleuze, presentadas en la reciente reunión anual de la Sociedad de Arqueología Americana, confirman que las heridas son consistentes con actos de desmembramiento ritual.

Un fragmento de cráneo, por ejemplo, presenta un golpe preciso en la frente con una herramienta similar a un hacha, y el hueso de la cadera de un niño muestra marcas similares.

Los huesos estaban esparcidos por el suelo y organizados en patrones peculiares, posiblemente con significado ritual.

En una sección de la cueva, los excavadores encontraron cuatro casquetes craneales apilados, junto a artefactos como hojas de obsidiana y pigmento rojo de ocre, típicos de ceremonias mayas.

Los investigadores sugieren que estos sacrificios pudieron haber sido ofrendas al dios maya de la lluvia, Chaac, especialmente durante periodos de sequía.

La estructura de la cueva y su acceso limitado a la época seca refuerzan esta teoría. Según Bleuze, «las personas aquí depositadas recibieron un trato completamente distinto al del resto de la población», lo que subraya el carácter ritual de sus muertes.

El equipo planea realizar estudios adicionales, incluyendo análisis de ADN antiguo e isótopos estables, con el fin de conocer más sobre la identidad, dieta, origen y entorno de las víctimas.

A pesar de la brutalidad de estos rituales antiguos, los descendientes de los mayas aún mantienen ciertas tradiciones relacionadas.

Cada 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, muchas personas visitan cuevas para rezar por lluvia y buenas cosechas, aunque ya sin implicaciones violentas.

Este hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre las prácticas ceremoniales mayas, sino que también ofrece una ventana única hacia el complejo vínculo entre religión, medioambiente y sociedad en el mundo precolombino.

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