Oslo, Noruega. Noruega tiene desde este viernes 28 de agosto de 2026 un nuevo monarca. El príncipe heredero Haakon Magnus, de 53 años, asumió el trono como Haakon VIII tras el fallecimiento de su padre, el rey Harald V, quien murió a los 89 años después de más de tres décadas al frente de la Corona.
La sucesión se produjo de manera inmediata conforme a las normas constitucionales noruegas. Durante una reunión extraordinaria del Consejo de Estado, Haakon comunicó formalmente su llegada al trono y anunció que conservará el lema histórico de su padre, su abuelo y su bisabuelo: “Todo por Noruega”.
El nuevo rey llega a la jefatura de Estado con una amplia experiencia institucional. En los últimos años había asumido en varias ocasiones las funciones de regente debido a los problemas de salud de Harald V, por lo que conoce de cerca las responsabilidades de la Corona.
Sin embargo, Haakon VIII comienza su reinado en uno de los momentos más delicados para la imagen pública de la familia real noruega. Su esposa, Mette-Marit, ha enfrentado una fuerte controversia por sus contactos pasados con Jeffrey Epstein, un delincuente sexual estadounidense fallecido. La reina consorte ha ofrecido disculpas por la situación y ha quedado bajo un intenso escrutinio público. Las autoridades y medios han señalado que ella no está acusada de delitos relacionados con Epstein.
A esta situación se suma el caso de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior y hijastro del nuevo rey. Høiby fue condenado en un proceso judicial de alto perfil y recibió una pena de cuatro años de prisión por violación y otros delitos. El caso ha supuesto otro duro golpe para la imagen de la familia real.
La familia también ha enfrentado controversias relacionadas con la hermana del monarca, la princesa Märtha Louise, quien dejó sus funciones oficiales después de diversas polémicas relacionadas con sus afirmaciones espirituales y su relación con el estadounidense Durek Verrett, quien se presenta públicamente como chamán.
Pese a las dificultades, Haakon conserva una imagen relativamente favorable entre los noruegos. Una encuesta publicada en marzo de 2026 mostró que cerca del 80 % de los consultados consideraba que desempeñaría bien o muy bien sus funciones como rey.
Con su llegada al trono, Haakon VIII se convierte en el cuarto monarca de la Noruega moderna que lleva ese nombre. Su hija mayor, Ingrid Alexandra, pasa a ser la nueva princesa heredera y primera en la línea de sucesión. De mantenerse las actuales reglas sucesorias, está llamada a convertirse en la primera mujer en reinar en Noruega en la era moderna.
El nuevo monarca tendrá ahora el desafío de preservar la tradición de una de las monarquías europeas consideradas más cercanas y modernas, al tiempo que intenta recuperar la confianza pública después de una etapa marcada por problemas de salud, controversias y escándalos que han afectado a varios integrantes de la familia real.


