El mundo de la moda está de luto tras la muerte del célebre diseñador italiano Giorgio Armani, quien falleció a los 91 años en Milán. La noticia fue confirmada con “infinito dolor” por el Grupo Armani, que lo describió como su “creador, fundador y motor incansable”.
Según el comunicado oficial, Armani murió en paz, rodeado de sus seres queridos, y trabajó hasta sus últimos días. “Fue un precursor, extendiendo su visión de la moda a todos los aspectos de la vida”, expresó la firma.
Hace unas semanas, el diseñador había sido hospitalizado a causa de una infección pulmonar, lo que lo obligó a guardar reposo en su villa milanesa y ausentarse del desfile masculino de alta costura de su casa de modas en junio, una ausencia poco común en un hombre que siempre permaneció ligado a sus talleres.
Apodado “El Rey Giorgio”, Armani fue considerado la última gran leyenda viva de la moda italiana e internacional. Su estilo, caracterizado por la sobriedad y la elegancia, revolucionó la manera de vestir al poner en el centro la libertad y el poder de la mujer.
En entrevistas, el diseñador recordó la influencia de su madre en su visión estética: “Mi madre fue quien me lo mostró todo acerca de la elegancia y, a pesar de que éramos una familia con poco dinero, se aseguró de que mis hermanos y yo fuéramos siempre bien vestidos”, relató en una ocasión.
Además de su talento creativo, Armani fue un empresario visionario. Su grupo factura alrededor de 2,300 millones de euros anuales y se ha convertido en un referente mundial con casi medio siglo de historia.
El comunicado del Grupo Armani subraya que la compañía mantendrá sus valores de independencia, y tanto la familia como los empleados se comprometen a preservar vivo el espíritu de su fundador.
Con su partida, la moda pierde a un ícono irrepetible, un creador que supo conjugar la elegancia atemporal con la fuerza de la innovación.


