Las organizaciones estudiantiles de Francia anunciaron nuevas jornadas de movilización y bloqueos de institutos y universidades para este martes 3 y jueves 5 de noviembre, en medio de las protestas que desde septiembre mantienen distintos sectores juveniles contra las políticas del Gobierno de Emmanuel Macron.
La convocatoria busca mantener la presión sobre las autoridades francesas, debido a que los representantes estudiantiles consideran insuficientes los compromisos anunciados por el Ejecutivo para atender las demandas relacionadas con la educación y las condiciones de estudio.
Entre las principales organizaciones que respaldan las acciones figuran la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria (USL) y la Unión Estudiantil, que han llamado a impedir el acceso a los centros educativos durante las jornadas de protesta. También la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef) pidió organizar asambleas y movilizaciones en las universidades.
Las agrupaciones reclaman más docentes, mejores instalaciones educativas, mayor disponibilidad de plazas en la educación superior y cambios en el sistema de admisión universitaria Parcoursup, al que consideran desigual y excluyente.
La movilización del jueves coincidirá con una jornada de huelga interprofesional convocada por sindicatos de trabajadores, que tienen previsto salir a las calles para exigir mejoras salariales, protección del empleo y fortalecimiento de los servicios públicos.
La protesta se reactivó este lunes, tras el regreso a clases luego de las vacaciones de otoño. Según cifras del Ministerio de Educación francés citadas por Reuters, 41 centros de secundaria registraban bloqueos o intentos de bloqueo durante la mañana, una cifra considerablemente menor que la registrada antes del receso escolar.
Pese a los anuncios gubernamentales sobre la contratación de docentes, la renovación de instalaciones escolares y la reforma de Parcoursup, los estudiantes sostienen que las medidas no responden de manera suficiente a sus exigencias.
Las nuevas convocatorias podrían generar interrupciones en las actividades académicas y dificultades de movilidad en distintas ciudades francesas, mientras las autoridades buscan garantizar el acceso a los centros educativos y evitar nuevos enfrentamientos.


