Una investigación de la Universitat Rovira i Virgili sugiere que tanto la cantidad como el tipo de carbohidratos que consumimos pueden influir en el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia.
El estudio, publicado en la revista International Journal of Epidemiology, analiza cómo la dieta puede afectar la salud cerebral a largo plazo.
Los carbohidratos de alto índice glucémico (IG alto), como pan blanco, patatas, bollería industrial y bebidas azucaradas, se absorben rápidamente y elevan bruscamente el azúcar en sangre.
Su consumo frecuente genera estrés metabólico e inflamación crónica en el cerebro, factores clave en el deterioro cognitivo y la aparición de Alzheimer.
Por el contrario, los carbohidratos de bajo índice glucémico, presentes en frutas, legumbres y cereales integrales, se liberan de manera lenta y constante, ayudando a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
Este tipo de alimentos contribuye a preservar la memoria, la concentración y la función cognitiva, reduciendo el riesgo de demencia.
La profesora Mònica Bulló recomienda priorizar carbohidratos integrales y naturales, evitando los refinados y ultraprocesados.
Incorporar estos alimentos a la dieta diaria se considera un paso sencillo pero clave para proteger el cerebro y prevenir el deterioro cognitivo.
Aunque el estudio no establece una relación causal directa, los resultados refuerzan la idea de que hábitos alimenticios conscientes, combinados con actividad física y descanso adecuado, son esenciales para la salud cerebral.
Adoptar decisiones nutricionales saludables puede marcar la diferencia en la prevención del Alzheimer a largo plazo.
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