El cantante británico Robbie Williams, de 51 años, confesó recientemente que padece lo que él describe como un “síndrome de Tourette interno”, caracterizado por pensamientos intrusivos que afectan su vida diaria.
“Me acabo de dar cuenta de que tengo Tourette, pero no desaparece. Son pensamientos intrusivos que suceden.
El otro día, estaba caminando por la calle y me di cuenta de que estos pensamientos intrusivos son un Tourette interno”, relató durante el pódcast I’m ADHD! No You’re Not (¡Soy TDAH! No, no lo eres!), según recoge el Daily Mail.
El artista, exintegrante de la banda Take That, también compartió que ha batallado gran parte de su vida contra el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la depresión.
Tras recibir medicación por el TDAH, reconoció que llegó a triturar y esnifar sus pastillas, lo que lo condujo a una dura lucha contra las adicciones y lo obligó a pasar por varios procesos de rehabilitación debido al consumo de drogas y alcohol.
Williams calificó la combinación de fama y problemas de salud mental como “embriagadora” y recordó que le tomó décadas comenzar a encontrar un equilibrio.
“Cuando estoy en la cama, esa es mi zona de confort. Cualquier lugar fuera de esa cama es mi zona de malestar. Y está mejorando. Fue horrible durante mis 20, malo durante mis 30, en mis 40 comenzó a mejorar. Y estoy en una curva ascendente”, comentó.
El intérprete de Angels también reconoció que estas condiciones han complicado su relación con las giras y las presentaciones en vivo.
“La gente me dice: ‘¿Vas de gira? Debes estar muy, muy emocionado’. La verdad es que no. Tengo miedo”, confesó.
Incluso aseguró que “ni un estadio lleno de gente profesando su amor” ha sido suficiente para cambiar la forma en que se percibe a sí mismo. “Lo que sea que esté dentro de mí no lo puede escuchar. 80.000 personas nunca cambiaron mi opinión sobre mí mismo”, concluyó.
El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que provoca movimientos o sonidos repetitivos e involuntarios, conocidos como tics.
En el caso de Williams, asegura que su variante es “interna”, manifestándose en pensamientos intrusivos más que en tics visibles.


