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martes, julio 21, 2026

El uso excesivo de pantallas está reduciendo nuestra inteligencia, advierte experto

El economista y divulgador Sebastián Campanario advierte sobre los efectos negativos del uso excesivo de pantallas en funciones cognitivas como la atención, la memoria y la inteligencia.

Explica que este fenómeno podría estar vinculado al llamado «efecto Flynn negativo», que refleja una caída en los niveles globales de inteligencia desde la masificación de los smartphones y la inteligencia artificial.

Campanario subraya que muchas personas subestiman cuánto tiempo pasan frente al celular y propone recuperar ese tiempo para actividades que fortalezcan el bienestar mental, como el deporte, la meditación o el entrenamiento cognitivo.

La meditación, en su experiencia personal, ha sido clave para reducir la ansiedad y salir más rápido de estados mentales negativos.

Cita evidencia científica reciente que respalda sus beneficios duraderos en el cerebro, incluyendo estudios con «supermeditadores».

En cuanto al sueño, alerta sobre su impacto tanto individual como macroeconómico: dormir mal de forma crónica afecta la salud, disminuye la productividad y puede costarle al país hasta un 1,27% del PBI.

Resalta que la calidad del sueño es incluso más importante que la cantidad.

También reflexiona sobre la soledad, a la que considera un problema de salud pública subestimado.

Señala que vínculos sociales, incluso superficiales, mejoran significativamente el bienestar emocional, y menciona que algunos países ya tienen ministerios dedicados al tema.

Sobre cómo enriquecer la vida, propone “ensancharla” más que simplemente alargarla. Recomienda exponerse a experiencias nuevas y salir del piloto automático que impone la rutina digital.

Pone como ejemplo su propia incursión en el speedcubing (cubos Rubik) como una forma de redescubrir habilidades inesperadas.

Finalmente, destaca la importancia de hacer lo que a uno le gusta. Solo el 20% de los argentinos trabajan en algo que realmente los apasiona, y lograr eso —dice— es un privilegio que te vuelve «imparable».

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