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domingo, julio 19, 2026

El té verde, aliado natural para mejorar la sensibilidad a la insulina

Los compuestos del té verde podrían tener un impacto directo en el metabolismo muscular, mejorando la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Cell Biochemistry and Function.

La investigación, realizada por expertos del Instituto de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), plantea que el té verde puede reprogramar el metabolismo de los músculos y ayudar a contrarrestar los efectos de una dieta alta en grasas.

Hasta ahora, ya existían evidencias que vinculaban el consumo de té verde con un mejor control del azúcar en sangre.

Sin embargo, muchos de esos estudios se realizaron en animales expuestos a bajas temperaturas de laboratorio, lo que, según los investigadores, podría alterar artificialmente la quema de calorías.

Para eliminar ese sesgo, el nuevo experimento se llevó a cabo en condiciones más naturales, manteniendo una temperatura ambiente constante de 28 °C.

Prevención frente a la obesidad

Los científicos trabajaron con tres grupos de ratones: uno con dieta normal, otro con dieta alta en grasas y agua, y un tercero con dieta alta en grasas y extracto de té verde.

Este último grupo mostró resultados significativamente mejores: mayor control glucémico, mejor tolerancia a la glucosa y una sensibilidad a la insulina más alta.

“Con chocolates, galletas rellenas, dulce de leche y leche condensada, los ratones consumieron el mismo tipo de comida que una persona consume diariamente”, explicó Rosemari Otton, investigadora principal del estudio, quien lleva más de 15 años estudiando los efectos del té verde.

Según los resultados, esta bebida milenaria “protege al músculo contra los efectos dañinos de la obesidad”, al mejorar la estructura de las fibras musculares sin alterar los niveles de colesterol.

También se observó que una enzima clave en el metabolismo de la glucosa —imprescindible para la recuperación muscular— volvió a sus niveles normales tras el consumo de té verde, incluso después de una dieta alta en grasas.

La clave: una hormona llamada adiponectina

Aunque los investigadores no lograron identificar un único componente responsable de estos beneficios, descubrieron que los efectos del té verde dependen de la presencia de una hormona llamada adiponectina, relacionada con la regulación de la glucosa y la oxidación de grasas.

De acuerdo con los autores, el efecto positivo solo se manifiesta cuando los compuestos del té verde actúan en conjunto con la adiponectina.

“Intentamos estudiar los componentes por separado, pero no pudimos reproducir la sinergia entre los componentes que se consigue cuando están juntos”, reconocen los investigadores en el artículo.

Un hábito, no un milagro

Otton hizo hincapié en que los beneficios del té verde dependen de su consumo constante a lo largo del tiempo, no de periodos cortos ni dietas temporales.

“Lo ideal es el consumo habitual, como vemos en los países asiáticos”, señaló. “En Japón, por ejemplo, la gente consume té verde todos los días durante toda su vida y las tasas de obesidad son bajas.

Pero esto es diferente a beber té durante cinco meses y esperar un efecto milagroso de pérdida de peso”, advirtió.

El estudio abre nuevas perspectivas para comprender cómo los compuestos naturales del té verde pueden contribuir a la prevención de enfermedades metabólicas, aunque los autores subrayan que todavía faltan estudios en humanos para confirmar los mismos resultados observados en laboratorio.

 

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