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miércoles, septiembre 16, 2026

¿El Niño está frenando los huracanes? Así influye en la temporada del Atlántico

La temporada de huracanes en el océano Atlántico atraviesa un comportamiento inusual, ya que después de 103 días no se ha formado ningún huracán, una espera que representa un récord histórico.

El retraso estaría relacionado con la influencia de un potente fenómeno de El Niño, que ha generado condiciones atmosféricas poco favorables para que las tormentas tropicales logren fortalecerse.

Hasta ahora, el 11 de septiembre era la fecha más tardía registrada para la formación del primer huracán, debido a los casos de Gustav, en 2002, y Humberto, en 2013. Estos registros corresponden al período observado con mayor precisión desde 1966, cuando comenzaron a utilizarse satélites para el seguimiento de estos sistemas.

Una temporada con poca actividad

El primer huracán de 2026 acumula más de un mes de retraso y, por el momento, no existen señales claras de que pueda formarse uno próximamente.

El 10 de septiembre marcó el punto máximo estadístico de la temporada y, hasta esa fecha, únicamente se habían desarrollado cinco tormentas tropicales de corta duración.

De acuerdo con el experto en huracanes Phil Klotzbach, de la Universidad Estatal de Colorado, el comportamiento registrado convierte a esta en la temporada menos activa desde 1950.

La tormenta tropical Edouard fue el sistema que más cerca estuvo de alcanzar la categoría de huracán. El fenómeno se registró el 1 de septiembre, pero quedó aproximadamente 22 kilómetros por hora por debajo de la intensidad necesaria.

Edouard se encontraba fortaleciéndose cuando tocó tierra cerca de la frontera entre Texas y Luisiana, situación que interrumpió su acceso a las cálidas aguas del Golfo de México, que podían haber favorecido su intensificación.

El Niño dificulta el desarrollo de tormentas

Aunque más de la mitad de la actividad de una temporada de huracanes suele concentrarse después del 10 de septiembre, los especialistas consideran que El Niño podría continuar limitando la formación de sistemas tropicales durante las próximas semanas.

Septiembre representa normalmente el período de mayor actividad, debido a que las aguas cálidas que sirven como fuente de energía para las tormentas alcanzan una amplia extensión y las condiciones atmosféricas suelen ser favorables. En promedio, durante este mes se forman entre dos y tres huracanes.

Sin embargo, este año las temperaturas oceánicas son suficientemente elevadas para permitir la formación de estos sistemas, pero existe un factor que está dificultando su desarrollo: la cizalladura del viento asociada con El Niño.

La cizalladura consiste en cambios en la velocidad o dirección del viento a diferentes alturas de la atmósfera. Cuando es fuerte, puede debilitar o incluso desintegrar sistemas tropicales que se encuentran en proceso de organización.

Según Klotzbach, durante este verano la cizalladura alcanzó niveles récord en la denominada región principal de desarrollo del Atlántico, que comprende el área ubicada entre África y el Caribe.

Esta zona es especialmente importante durante el período comprendido entre mediados de agosto y principios de octubre, cuando suelen originarse numerosos sistemas tropicales.

Una temporada inusual, pero sin bajar la guardia

La tormenta tropical Dolly fue el único sistema que logró formarse en esta región del Atlántico durante 2026. Sin embargo, aproximadamente 24 horas después de su formación, la fuerte cizalladura provocó su debilitamiento.

Otros sistemas también han intentado desarrollarse en el Atlántico, pero las condiciones atmosféricas han impedido que alcancen una mayor intensidad.

Los efectos de El Niño podrían continuar representando un obstáculo para la formación de huracanes durante el cierre de la temporada. Aun así, la baja actividad no significa que el riesgo haya desaparecido.

Las tormentas que se desarrollan hacia el final de la temporada suelen formarse más cerca de Estados Unidos, incluyendo el Golfo de México y las aguas frente a la costa sureste. Estas áreas pueden verse menos afectadas por la cizalladura asociada con El Niño, por lo que permanecen bajo vigilancia.

Además, los impactos importantes no dependen necesariamente de que un sistema alcance categoría de huracán.

Las lluvias asociadas con tormentas tropicales ya han provocado afectaciones durante este año. Los remanentes de la tormenta tropical Arthur generaron inundaciones en sectores de la costa central del Golfo en junio.

En Cottonport, Luisiana, se registraron 73,8 centímetros de lluvia en 24 horas, superando el anterior récord estatal de 55,8 centímetros establecido en 1962, aunque la nueva marca todavía se encontraba bajo revisión y certificación.

Más recientemente, las precipitaciones provocadas por Edouard generaron inundaciones repentinas en el este de Texas.

En algunos sectores cayó en una hora una cantidad de lluvia equivalente a la registrada normalmente durante todo un mes, mientras que los acumulados superaron los 50 centímetros en zonas ubicadas al norte de Beaumont.

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