El Mundial de Fútbol 2026, que se disputará entre Estados Unidos, México y Canadá, se prepara para enfrentar el desafío del calor extremo durante el verano boreal.
Las altas temperaturas previstas representan un riesgo tanto para jugadores y árbitros como para los aficionados, además de un reto logístico para la organización del torneo.
Algunas sedes, como el SoFi Stadium de Los Ángeles, ya contemplan medidas específicas, entre ellas ventiladores industriales y sistemas de vaporización que se activarán si la temperatura supera ciertos niveles.
Sin embargo, no todos los estadios cuentan con infraestructura moderna ni con techos o sistemas que mitiguen el impacto del calor.
Estudios científicos han advertido sobre riesgos significativos en al menos seis ciudades sede, entre ellas Monterrey, Miami, Nueva York y Filadelfia, donde se han registrado temperaturas que superan los límites de adaptación humana.
Estas condiciones ya generaron críticas durante el Mundial de Clubes 2025, disputado también en Estados Unidos.
Ante este escenario, la FIFA anunció la implementación de pausas obligatorias de hidratación en todos los partidos y ajustó los horarios para reducir la exposición al calor, priorizando estadios climatizados o franjas horarias más frescas.
El sindicato de jugadores FIFPro valoró estas medidas, aunque advirtió que aún existirán encuentros considerados de alto riesgo.
El riesgo no se limita al terreno de juego. Expertos alertan que los aficionados pueden ser más vulnerables a golpes de calor, especialmente en estadios y zonas de aficionados con poca sombra o ventilación.
Autoridades meteorológicas y de protección civil trabajarán en sistemas de alerta y prevención, mientras la FIFA evalúa protocolos adicionales ante condiciones extremas.
Lea también: Estadio Nacional se renueva con la instalación de nuevas butacas


