Una jornada turística terminó en tragedia este domingo cuando una lancha que transportaba unas 18 personas naufragó en el Mar Caribe mientras regresaba de Cayos Cochinos hacia el litoral atlántico de Honduras.
Dos personas perdieron la vida en el incidente, lo que ha provocado conmoción y luto a nivel nacional.
Las víctimas fueron identificadas como Betania Guiti, de 48 años y originaria de Islas de la Bahía, y Irina Sambulá, una niña de tan solo cinco años, procedente de la comunidad garífuna de El Triunfo de la Cruz, en el departamento de Atlántida.
Ambas murieron ahogadas tras el vuelco de la embarcación, cuyos pasajeros fueron sorprendidos por un fuerte oleaje en medio del trayecto de retorno.
Según testimonios de algunos sobrevivientes, las condiciones del mar eran peligrosas en el momento del accidente.
A pesar de ello, la mayoría de los ocupantes logró sobrevivir gracias al uso adecuado de chalecos salvavidas y a la rápida intervención de unidades navales y embarcaciones privadas que acudieron al lugar para socorrerlos.
Los cuerpos sin vida de Guiti y Sambulá fueron recuperados a unas siete millas náuticas del Cayo Menor, cerca del sitio donde la lancha naufragó.
Los sobrevivientes fueron trasladados a la base naval de La Ceiba, donde recibieron atención médica.
Varios de ellos fueron posteriormente remitidos al Hospital Atlántida para evaluación y tratamiento.
Las autoridades han iniciado una investigación para determinar las causas exactas del naufragio y si hubo negligencia en las decisiones tomadas antes de zarpar o durante la travesía.
El incidente ha generado un fuerte llamado a reforzar las medidas de seguridad en el transporte marítimo turístico, especialmente en temporadas de alta demanda y condiciones climáticas inestables.


