El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este martes que no está “contento” con España, luego de que el país europeo se negara a adoptar el aumento del 5 % del PIB en gasto de defensa exigido por Washington para el año 2035, dentro del marco de compromisos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
“Estoy muy descontento con España”, afirmó Trump al ser consultado sobre si respaldaría una posible expulsión del país del bloque militar.
“Es el único de todos los países de la OTAN que no aceptó el aumento. Lo que hizo España es muy injusto para la alianza y una gran falta de respeto”, añadió.
Durante un almuerzo bilateral con el presidente argentino Javier Milei, el mandatario estadounidense subrayó que, pese a la tensión diplomática, España continúa recibiendo “protección automática” debido a su posición estratégica dentro de la región atlántica.
Sin embargo, reiteró que analiza imponer aranceles comerciales como medida de castigo.
“Quizás los castigue con aranceles por lo que hicieron”, advirtió. “Creo que debe haber consecuencias”.
El malestar de Washington surge tras la cumbre de La Haya de 2025, donde los aliados de la OTAN acordaron una hoja de ruta para elevar el gasto militar al 5 % del PIB hacia 2035.
España fue el único país que solicitó una excepción, comprometiéndose a mantener su aporte en torno al 2,1 %, lo que provocó el rechazo de la Casa Blanca.
Desde Madrid, el Gobierno español ha reiterado que España sigue siendo un aliado leal, destacando su participación en misiones internacionales y contribución a operaciones estratégicas de la OTAN.
“Nuestro compromiso con la seguridad colectiva es firme, pero debe ser compatible con la sostenibilidad económica y social”, indicó una portavoz del Ministerio de Defensa.
Expertos en política internacional subrayan que la OTAN no cuenta con un mecanismo claro para expulsar a un miembro, por lo que las declaraciones de Trump se enmarcan más en la presión política que en una posibilidad real.
Aun así, las amenazas de nuevos aranceles reavivan la tensión entre Washington y la Unión Europea, que podría responder con medidas comerciales recíprocas.


