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miércoles, junio 3, 2026

Don José, el “abuelo” de 95 años que caminó para llegar a EE.UU. lo logró, está fuerte y trabaja

Con su inseparable bastón, muy lúcido y lleno de energía, recorre las calles de Hidden Valley, en Houston, Texas, Estados Unidos, sus caminatas lo ayudan a mantenerse más fuerte y a generar sus propios ingresos económicos, ya que trabaja en la recolección de botellas desechables, aluminios y otros materiales que comercializa.

Se trata de don José María Coello, un hondureño de 95 años que migró junto a su hijo en agosto de 2023, hacia Estados Unidos y que, pese a su edad, logró vencer todos los obstáculos de la ruta migratoria, entre ellos caminar seis días seguidos, venciendo el cansancio, el frio, el sueño y la falta de alimentos.

Don José junto a otros migrantes que también emprendieron la ruta migratoria.

Al recordar lo vivido en dicha travesía, don José se transporta al pasado, su rostro se ilumina y comienza a relatar cada detalle de su experiencia, desde que salió de Honduras el 23 de agosto de2023, hasta que llegó a Estados Unidos el 22 de diciembre del mismo año, su mente no olvida que fueron cuatro meses los que tardó para llegar al lugar del famoso “sueño americano”.

En Rio Bravo, en un albergue con fogata ante el fuerte frío.

“Yo me vine por mi familia y no olvidaré todo lo que pasamos, fue muy tremendo, recuerdo que cuando salimos de Honduras usamos el transporte, pero también nos tocó caminar y hubo un tiempo que caminamos seis días seguidos y donde nos agarraba la noche, ahí dormíamos, una vez abajo de un puente y en otra ocasión en una gasolinera”.

Don José es devoto de la fe y aseguró que solo Dios pudo ayudarlos y protegerlos en el trayecto de Honduras hasta Estados Unidos, porque en el camino hay muchas personas buenas que los ayudan, pero también se encuentran con malos que asaltan y quitan lo poco que llevan.

Cuando llegó a Monterrey, México.

En su estadía en México, lugar donde más permaneció camino hacia Estados Unidos, ahí logró obtener residencia mexicana, pero continuó su camino para reencontrarse con el resto de la familia.

“Ya aquí en Estados Unidos la vida es muy buena para todo el que trabaja, se vive diferente, en Honduras yo recolectaba botellas desechables y latas, las vendía, aquí también lo hago y logro hacer mi dinerito, porque yo no puedo estar acostado ni viendo televisión, me siento como si estuviera preso, el trabajo me ayuda a mantenerme activo y con más fuerza”.

Con su hijo Marcos cuando llegaron a Tapachula, México.

El sacrificio valió la pena

En su experiencia en Estados Unidos, don José aseguró que el sacrifico valió la pena, porque la vida les cambió y mencionó algunos detalles que son distintos al compararse con Honduras.

“Aquí las casas están acondicionadas para el calor o frio, por eso uno no sufre y algo que me ha dejado asombrado es el área de salud, me caí y me fracturé la cadera y la atención fue excelente, me operaron y hasta platina me pusieron sin pagar nada”.

Pese a que está bien y lo tiene todo, don José dijo que solo anhela algún día regresar a Honduras y si le toca partir de este mundo, quiere que sea en su país, porque quedaron dos hijos.

Don José haciendo ejercicio.

“El sueño americano no existe”

Marcos Coello, hijo de don José y con quien emprendió el viaje hacia Estados Unidos, expresó que vivir en Estados Unidos es muy bueno, porque se tiene calidad de vida, siempre que haya trabajo, sin embardo aseguró que el famoso sueño americano no existe, ya que para estar bien se requiere un mayor esfuerzo laboral.

“Decidí venirme porque mi familia ya se había venido, tenían dos años viviendo aquí, no pudimos irnos todos juntos por la situación económica, así que tuve que esperar un tiempo para hacer el viaje junto a mi papá”.

Coello afirmó que Estados Unidos es un país de oportunidades y hay que saberlas aprovechar, sin embargo, cree que también se vive algo de estrés, porque el ajetreo laboral lo vuelve esclavo del sistema.

Compartió que aparte del trabajo hacen tiempo para congregarse en la iglesia, luego salen con la familia a comer y si hay oportunidad pueden realizar alguna otra actividad.

A futuro

“Mi futuro se ve reflejado en el esfuerzo que hacemos para seguir adelante y poder tener una casa en mi tierra y varios negocios, esa es mi meta y mis sueños”.

Coello dijo que algún día regresará a Honduras, cuando pueda cumplir las metas que se ha trazado.

Además, comentó que pese a vivir con ciertas comodidades, lo más caro son las rentas, las cuales dependen del lugar y el estilo de la casa, “por ejemplo donde estamos pagamos 1,700 dólares al mes, más agua, luz, gas, e internet, luego se suma la aseguranza de carros, en total al mes se pagan unos 2,400 dólares”.

FRASE

“Aquí en los Estados Unidos se trabaja mucho para poder obtener un pago digno, hay quienes trabajan por horas, otros por día, por los momentos yo trabajo con una compañía ganando 15 dólares la hora”. Marcos Coello.

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