Entre cantos de alabanza, oraciones y lágrimas, familiares y amigos dieron el último adiós a Luis Alonso Oseguera Betancourth, el joven técnico en electrónica que fue hallado sin vida junto a su pareja, Nicol Alejandra Figueroa López, en una cabaña del municipio de Tatumbla, el pasado viernes 17 de octubre.
La emotiva vela se realizó en la Iglesia Adventista Las Crucitas, donde Luis era miembro activo.
Durante la ceremonia, los presentes compartieron un video en el que el joven aparece cantando desde el púlpito, alabando a Dios con una sonrisa en el rostro. La grabación, que muestra su fe y devoción, conmovió profundamente a los asistentes.
“Diosito te reciba, mi niño, te vamos a extrañar”, escribió una feligresa.
“Siempre fue un amigo especial, juntos ensayamos algunos cantos, era muy amigable”, recordó otro miembro de la iglesia.
Hallazgo en la cabaña de Tatumbla
De acuerdo con el reporte policial, la pareja llegó la noche del jueves 16 de octubre a un hotel en Tatumbla para pasar el fin de semana.
La mañana siguiente, al notar que no bajaban a desayunar, el personal del lugar decidió ingresar con una llave maestra.
La escena fue impactante: ambos se encontraban tendidos en la cama, con signos de espuma en la boca, lo que hizo sospechar una posible intoxicación accidental.
Paramédicos del Sistema Nacional de Emergencias 911 confirmaron que ya no presentaban signos vitales.
Posteriormente, equipos de Medicina Forense, el Ministerio Público y la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) realizaron el levantamiento de los cuerpos y la recolección de evidencias.
Aunque la hipótesis inicial apunta a una intoxicación, las autoridades no descartan otras posibles causas mientras continúan las investigaciones.
Una pareja llena de sueños
Luis y Alejandra eran descritos por quienes los conocían como una pareja ejemplar, trabajadora y profundamente creyente. Ambos estaban planeando su boda para finales de este año y habían compartido recientemente en redes sociales parte de los preparativos.
El dolor por su repentina partida ha dejado una profunda huella en la comunidad adventista, que los recuerda como jóvenes alegres, bondadosos y comprometidos con su fe.
“Mi niño chiquito”, dijo entre sollozos el padre de Luis durante la despedida, palabras que estremecieron a todos los presentes.
Los restos del joven fueron sepultados entre oraciones y cantos, en un ambiente de recogimiento y amor, mientras su comunidad pide consuelo y justicia por la tragedia que enluta a dos familias hondureñas.
Misterio en Tatumbla: pareja aparece sin vida en un hotel de montaña


