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miércoles, junio 3, 2026

Derrumbe en mina del Congo deja al menos 300 muertos

Al menos 300 personas murieron este sábado tras un derrumbe registrado en una zona minera de Rubaya, en el noreste de la República Democrática del Congo, luego de intensas lluvias que provocaron un deslizamiento de tierra en la explotación minera de Gakombe.

La tragedia afectó tanto a mineros artesanales como a familias que residían en los alrededores del lugar.

El coordinador de la sociedad civil del territorio de Masisi, Telesphore Nitendike, confirmó la magnitud del desastre y advirtió sobre los riesgos permanentes que enfrenta la población en esta región minera.

Según explicó, decenas de viviendas quedaron sepultadas por el alud de tierra, mientras que los cuerpos de muchas víctimas continúan bajo los escombros.

Reportes preliminares indican que más de 40 familias fueron arrastradas por el deslizamiento. Las labores de rescate se han visto limitadas por la falta de equipos especializados y la escasa organización en la zona, lo que dificulta recuperar a las víctimas y asistir a los sobrevivientes.

El derrumbe ocurrió en un territorio bajo influencia del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que mantiene presencia armada en la provincia de Kivu del Norte. Esta situación ha complicado históricamente la supervisión estatal y la implementación de medidas de seguridad en las explotaciones mineras.

Las autoridades congoleñas han denunciado en reiteradas ocasiones la existencia de redes de explotación ilegal de recursos naturales en el este del país. Antes de que el grupo insurgente tomara control del área, el Gobierno había prohibido las actividades extractivas en la zona por motivos de seguridad.

Una región marcada por tragedias mineras

El desastre se suma a otros incidentes recientes registrados en Rubaya. En días anteriores, otro derrumbe en una mina de coltán dejó más de 200 muertos, mientras que a finales de enero un deslizamiento causado por las lluvias provocó cerca de 460 fallecidos, según reportes de organizaciones civiles.

La inestabilidad en el este del país se intensificó desde 2025, cuando el grupo rebelde M23 tomó el control de ciudades estratégicas como Goma y posteriormente Bukavu, territorios cercanos a importantes yacimientos de minerales utilizados en la industria tecnológica global.

En estas zonas, la minería artesanal predomina y suele realizarse en condiciones precarias, sin supervisión ni protocolos de seguridad. La presencia de grupos armados y la falta de regulación favorecen la explotación ilegal de recursos y aumentan el riesgo de accidentes mortales.

Organizaciones de la sociedad civil han reiterado el llamado al Estado y a la comunidad internacional para fortalecer los controles en la actividad minera, proteger a las comunidades locales y garantizar condiciones de trabajo seguras para los miles de trabajadores que dependen de esta actividad.

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