REGRESAMOS, después de un receso, a desempolvar unos artículos que se quedaron empapelados: (Diálogos entre Greta, visitante europea entre fascinada y nerviosa, y Yoyito, hondureño graduado en paciencia urbana). 1. Los ladrillos de la NASA: Greta (viendo un camión repleto de ladrillos apilados hasta el cielo): -¡Detente! ¡Detente un momento! Yoyito: -¿Qué pasó? Greta (señalando): -¡Eso! ¿Cómo se sostiene esa montaña de ladrillos sin correas, sin cadenas, sin nada? Yoyito: -Con fe. Greta: -No, hablo en serio. Yoyito: -Bueno, al “chilazo”… y fe. Greta: -En Europa eso requeriría veinte permisos, tres ingenieros y una simulación por computadora. Yoyito: -Aquí basta el cálculo del motorista con una mirada. Greta: -Ni la NASA se atrevería a tanto desafío gravitacional. Yoyito: -La diferencia es que ellos van al espacio… y este va a cumplir el encargo de alguna construcción.
- El balastro misilístico: Greta (viendo un camión lleno de piedras sin cobertura): -¿Y por qué no le ponen una lona arriba? Yoyito: -Porque así va ventilado. Greta: -Pero se van cayendo piedras. Yoyito: -Poquitas. (Una piedra la recoge la llanta de un vehículo que va atrás de la rastra e impacta en el vidrio del carro que conduce Yoyito: ¡PAC!). Greta: -¡Eso fue un proyectil! Yoyito: -Ya me amoló ese imbécil… Greta: -¡Eso te rajó el vidrio delantero, ¿quién paga por eso? Yoyito: -Quien más, yo pago por la imbecilidad de esos irresponsables. Greta: -En mi país eso sería un escándalo nacional. Yoyito: -Aquí es riesgo individual: la mala suerte, hoy me tocó a mí, mañana le toca a otro maje. 3. Migración y la última persona invisible: Greta (llegando al aeropuerto): -Disculpe señora… ¿dónde está la máquina para ticket de turno? Funcionaria: -Aquí no hay. Siéntese donde está la última persona. Greta: -¿Perdón? Funcionaria: -La última persona. Greta (volteando y viendo una muchedumbre dispersa): -¿Cuál última? ¿La última metafísica? ¿La última cronológica? ¿La última emocional? Yoyito (riendo): -Preguntá:
“¿Quién es el último?”. Greta (alzando la voz): -¡¿QUIÉN ES EL ÚLTIMO?! Cinco voces distintas responden: -¡Yo! (Un gracioso responde: “Pero los últimos serán los primeros”). -¡Después de mí va él!, contesta otro. -¡Yo, pero salí al baño! -¡Yo estaba desde antes! -¡La señora de azul! Greta (cerrando los ojos): -Esto no es una fila… es una novela coral. Yoyito: -No, hombe. Es un caos estratégicamente organizado. 4. El filósofo de los bananos: Greta (viendo pasar un vehículo de paila llena de racimos de bananos verdes): -Eso ya me sorprende bastante… Yoyito: -Esperate. Greta: -¡¿Hay un muchacho acostado encima de los bananos?! Yoyito: -Sí. Va descansando. Greta: -¡Va despatarrado durmiendo mientras el carro avanza! Yoyito: -Aprovechando el raite para echar un pestañazo. Greta: -Ese joven sin duda es un experto, debería dar conferencias de superación personal. Yoyito: -¿Por qué? Greta: -Tiene una seguridad en la vida que yo no tengo. Yo no duermo ni en cama ajena. Yoyito: -Ni en la tuya, si a vos te cuesta dormir.
Conclusión filosófica: Greta (mirando hacia la calle, resignada y admirada): -He visto filas sin fila, cargas sin amarres, piedras voladoras y siestas sobre bananos. Yoyito: -Y eso que hoy estuvo tranquilo. Greta: -Empiezo a sospechar que aquí las leyes de la física son sugerencias. Yoyito: -No. Aquí se respetan… pero se negocian. Greta: -¿Y cómo sobreviven? Yoyito: -Con reflejos, humor… y diciendo “si Dios quiere”. Greta: -Ayer aprendí: “Primero Dios”… Y estoy convencida que acá son muy agradecidos, ya que, a todo el trabajo, el empeño y el sacrificio personal que puso un amigo defendiendo la democracia, en las últimas elecciones, supe que le dijeron: “que Dios te lo pague”. (Esa Greta –tercia el Sisimite– poco a poco se va a ir acostumbrando al reparto y a las inverosímiles funciones que para deleite de espectadores se exhiben en teatro hondureño. -Pasa asustada –confía Winston– pegando brincos de las asombrosas rarezas catrachas. Otro día te cuento otras).


