Los precios del petróleo registraron un fuerte repunte este domingo, superando nuevamente los 100 dólares por barril, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara medidas que impedirían el paso de embarcaciones por el estrecho de Ormuz, una decisión que incrementa el temor a una posible interrupción del suministro global de crudo.
El Brent, referencia internacional del mercado, se elevó alrededor de un 8 %, situándose cerca de los 102 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense también avanzó un 8 % hasta alcanzar los 104 dólares.
El impacto no se limitó al sector energético. Los futuros del Dow Jones cayeron 1,04 % (502 puntos), mientras que el S&P 500 retrocedió 1 % y el Nasdaq perdió 1,15 %, reflejando la preocupación de los mercados ante una posible escalada del conflicto y sus efectos económicos.
En declaraciones al programa “Sunday Morning Futures” de Fox News, Trump aseguró: “No vamos a dejar que Irán gane dinero vendiendo petróleo… va a ser todo o nada”, en referencia a las restricciones comerciales planteadas.
Aunque los precios del crudo aún se mantienen por debajo de los máximos recientes de la semana anterior, la incertidumbre geopolítica ha mantenido la volatilidad en los mercados, especialmente tras el estancamiento en los intentos de alto al fuego.
En medio de la tensión, Irán ha continuado obteniendo ingresos por el tránsito de embarcaciones en la zona estratégica, mientras reportes estiman que el país ha mantenido exportaciones cercanas a 1,85 millones de barriles diarios hasta marzo, según firmas de análisis energético.
Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que cualquier buque militar que se acerque al estrecho será respondido con “dureza y decisión”, elevando aún más el riesgo de confrontación.
El posible bloqueo anunciado por Estados Unidos entraría en vigor el lunes a las 10:00 de la mañana (hora de Miami), según el Comando Central estadounidense, lo que mantiene en alerta a los mercados internacionales.
Analistas advierten que un aumento sostenido en los precios del petróleo podría trasladarse directamente al consumidor, elevando el costo de la gasolina, que ya registra un promedio de 4,12 dólares por galón en Estados Unidos, además de presionar la inflación global, especialmente en alimentos y bienes de consumo.


