Alrededor de 1.8 millones de hondureños enfrentan una crisis alimentaria debido a la combinación de pobreza, sequía, baja producción agrícola y factores económicos que limitan el acceso a los alimentos.
La advertencia fue realizada por el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), durante un análisis sobre la situación del país.
El organismo señaló que la cifra podría aumentar a 2.2 millones de personas al cierre de 2026, debido a que la inseguridad alimentaria responde a problemas estructurales.
Christian Manzanares, investigador del Observatorio, explicó que la crisis actual es consecuencia de varios impactos acumulados, entre ellos la pandemia, fenómenos climáticos y el aumento de precios internacionales.
También mencionó que la baja productividad agrícola y la dependencia de factores externos han incrementado la vulnerabilidad de Honduras ante los cambios económicos y geopolíticos.
El investigador destacó que las remesas familiares han ayudado a miles de hogares hondureños, pero no han logrado detener el crecimiento de la inseguridad alimentaria.
Además, alertó que la dependencia de estos recursos representa un riesgo ante posibles cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos, principal origen de las remesas.
Por su parte, María Luisa García, coordinadora del Observatorio, indicó que diez de los 18 departamentos del país atraviesan una crisis alimentaria aguda.
Entre las principales causas identificadas están la sequía, el incremento de los costos de producción, el precio de los combustibles y factores internacionales que afectan la economía familiar.
García explicó que el principal problema no es la disponibilidad de alimentos, sino la falta de ingresos suficientes para que las familias puedan adquirirlos.
Los hogares más afectados son aquellos sin ingresos estables, especialmente trabajadores informales y comunidades rurales, aunque la problemática también alcanza sectores urbanos.
El Observatorio señaló que la reducción en la producción de granos básicos agrava la situación, debido a que muchos productores carecen de sistemas de riego.
Asimismo, alertó sobre la pérdida progresiva de capacidades agrícolas por el envejecimiento de productores, la migración y la poca incorporación de jóvenes al sector.
Ante este panorama, la institución recomendó fortalecer la agricultura mediante inversión en riego, infraestructura hídrica, tecnología, acceso al crédito y diversificación productiva.
El organismo enfatizó que mejorar la resiliencia climática del campo hondureño será clave para garantizar la seguridad alimentaria durante los próximos años.


