El crecimiento acelerado del parque vehicular pesado y la falta de rutas alternas han convertido a San Pedro Sula en uno de los puntos con mayor colapso vial del país, una problemática que se ha agravado en los últimos años y que impacta directamente la movilidad, la economía y la seguridad de la ciudad.
Ante este escenario, el Libramiento Arco Este vuelve a surgir como una propuesta estratégica para transformar la circulación en el Valle de Sula.
El ingreso diario de rastras por la CA-5, su paso obligado por el bulevar del sur, la 33 calle y el segundo anillo periférico, ha generado un cuello de botella permanente en sectores clave de la ciudad.
Este recorrido urbano, que supera los 35 kilómetros, no solo provoca congestionamientos constantes, sino que acelera el deterioro de la red vial, obligando a intervenciones frecuentes para reforzar carreteras diseñadas originalmente para tránsito local.
Con el objetivo de ofrecer una solución de fondo, la diputada liberal por Cortés, Yasmín Meza, presentó ante el Congreso Nacional un anteproyecto de ley que busca declarar de prioridad nacional la construcción del Libramiento Arco Este del Valle de Sula, una vía exclusiva para transporte pesado que funcionaría como el tercer anillo de circunvalación de San Pedro Sula.
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La iniciativa ordena a la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) la planificación y ejecución inmediata de una carretera de aproximadamente 35 kilómetros, destinada a conectar el sector de Búfalo, en Villanueva, con la carretera hacia Puerto Cortés, en Choloma.
De concretarse, la obra evitaría que más de 20,000 vehículos de carga pesada crucen diariamente por el área urbana, reduciendo de forma significativa la presión sobre el segundo anillo periférico, que pasaría a cumplir una función estrictamente local.
El proyecto contempla un trazado que inicia en el sector de Chamelecón, cerca de la colonia Suyapa, avanzando en paralelo al canal de alivio del río Chamelecón, para luego extenderse hacia la zona de Ticamaya y empalmar en Quebrada Seca, punto donde el transporte pesado se incorporaría directamente a la red logística del corredor industrial sin ingresar a la ciudad.
Protección ambiental
Además del impacto vial, el anteproyecto incorpora un enfoque de protección ambiental y resiliencia climática, al integrar bordos de contención y obras de alta ingeniería diseñadas para reducir el riesgo de inundaciones provocadas por las crecidas de los ríos Chamelecón y Ulúa, una amenaza recurrente para el Valle de Sula.
La propuesta también establece mecanismos de supervisión técnica y social, con la participación de instituciones del Estado, el sector empresarial y los colegios profesionales de ingenieros y arquitectos, así como la gestión de financiamiento a través de organismos multilaterales como el BCIE y el BID.
El costo estimado de la obra ronda los 150 millones de dólares.
El Libramiento Arco Este es impulsado por Yasmín Meza, arquitecta de profesión, diputada del Partido Liberal y la más votada de su partido en el departamento de Cortés, quien ha insistido en que el proyecto es clave para recuperar la fluidez vial, mejorar la competitividad logística del país y brindar una solución estructural a uno de los problemas urbanos más persistentes de San Pedro Sula.



