La segunda fase de la campaña “Desarmados y Educados” llegó a su fin tras lograr la participación de más de 3,600 niños, niñas y docentes en 10 municipios del país.
Durante esta etapa, la iniciativa visitó 20 centros educativos en Tegucigalpa, Comayagua, La Paz, San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba, El Progreso, Choloma, Siguatepeque y Villa de San Antonio.
Las actividades incluyeron dinámicas lúdicas, pedagógicas y reflexivas enfocadas en la prevención de la violencia armada.
A través de cuentos ilustrados, dramatizaciones y diálogos grupales, se promovió la resolución pacífica de conflictos y se advirtió sobre los riesgos de portar armas de fuego.
Uno de los momentos más destacados fue el intercambio simbólico de armas de juguete por mochilas con útiles escolares, reafirmando que la educación, el arte y el deporte son caminos para construir paz.
Roger Maradiaga, director de Asuntos Institucionales y Comunitarios de la Policía Nacional, expresó: «Prevenir la violencia armada desde las aulas es invertir en un país más seguro. La seguridad se construye con la participación de todos.»
La campaña fue impulsada entre junio y agosto por el PNUD, la Policía Comunitaria, la Policía Escolar, Jóvenes Contra la Violencia y la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos de Desarme (UNODA). El financiamiento provino del proyecto global SALIENT.
Santiago Ávila, director de Jóvenes Contra la Violencia, resaltó:
«Cada niño y niña que participó se lleva un mensaje claro: la educación y la convivencia valen más que cualquier arma.»
Por su parte, Ivan Zverzhanovski, representante adjunto del PNUD en Honduras, afirmó que esta iniciativa es una apuesta por sembrar semillas de paz desde temprana edad.
El cierre de esta segunda fase reafirma el compromiso de las instituciones para transformar imaginarios violentos, fortalecer la convivencia pacífica y construir comunidades escolares seguras.
Contexto de la violencia armada en Honduras
De acuerdo con la Mesa Técnica de Muertes Violentas, entre 2013 y 2023 el 79% de los homicidios en Honduras fueron cometidos con armas de fuego.
Solo en 2023, 7 de cada 10 muertes violentas (2,438) ocurrieron por este medio. Además, el 50% de las víctimas fueron jóvenes entre 12 y 30 años.
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Municipios como Choluteca (82%), Choloma (79%) y San Pedro Sula (75%) presentan los índices más altos de homicidios con armas de fuego, evidenciando la urgencia de programas de prevención como “Desarmados y Educados”.


