Los centros educativos privados de Honduras también enfrentan el impacto de la inseguridad. Representantes del sector denunciaron que varias instituciones ubicadas en Tegucigalpa y San Pedro Sula son víctimas de cobros de extorsión por parte de grupos criminales, una situación que genera preocupación entre las autoridades educativas.
Carlos Sabillón, representante de las escuelas privadas, explicó que la principal expresión de violencia que afecta a este sector es la exigencia del llamado «impuesto de guerra», impuesto por estructuras delictivas que operan en ambas ciudades.
De acuerdo con Sabillón, las denuncias provienen de diferentes centros educativos privados que han reportado la presencia de personas vinculadas a estos grupos criminales, quienes exigen pagos periódicos para permitir el funcionamiento de las instituciones.
Indicó que esta problemática también alcanza a unidades de transporte utilizadas para el traslado de estudiantes.
Pese a este escenario, el representante señaló que, hasta el momento, los colegios privados no han registrado amenazas directas contra maestros ni hechos relacionados con armas de fuego dentro de los planteles, situaciones que sí han afectado a algunos centros educativos públicos.
Además del problema de la inseguridad, Sabillón manifestó que las instituciones privadas enfrentan conflictos derivados de la relación con algunos padres de familia, quienes, según afirmó, consideran que el pago de la matrícula o mensualidad les permite solicitar excepciones a los reglamentos internos.
Como ejemplo, relató el caso de una madre que amenazó con presentar una denuncia ante el Ministerio Público después de que una docente le informara que no era posible completar el proceso de matrícula de su hijo sin entregar la documentación requerida.
Ante este panorama, el representante de las escuelas privadas hizo un llamado a los padres de familia para fortalecer el respeto hacia los docentes y las normas de los centros educativos, al considerar que la educación y formación de los estudiantes también depende de los valores que se promuevan desde el hogar.
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