El balance de víctimas tras el doble terremoto registrado en el norte de Venezuela continúa en aumento. Las autoridades confirmaron que el número de fallecidos asciende ya a 2.595 personas, mientras que los heridos superan los 12.400 casos, tras los movimientos telúricos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el pasado 24 de junio.
La actualización fue ofrecida por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien detalló la magnitud del desastre que ha golpeado a múltiples regiones del país, especialmente en la zona norte.
Los sismos, ocurridos con pocas horas de diferencia, provocaron un colapso significativo en infraestructuras, sistemas de emergencia y redes de comunicación, dificultando las labores de rescate y asistencia humanitaria en las áreas más afectadas.
Un fenómeno particularmente destructivo
Especialistas en gestión de desastres explican que un doble evento sísmico suele ser especialmente devastador porque el segundo terremoto impacta sobre estructuras ya debilitadas por el primero.
Esto incrementa el riesgo de colapsos adicionales en edificios, puentes y viviendas, incluso aquellas que habían resistido inicialmente.
Además, la población ya afectada por el primer sismo se encuentra en condiciones de vulnerabilidad, lo que reduce la capacidad de reacción y aumenta la exposición a nuevos daños.
También se complica el trabajo de los equipos de rescate, que deben operar en escenarios inestables y con infraestructura parcialmente destruida.
En el caso de Venezuela, la combinación de ambos movimientos telúricos generó una emergencia prolongada, con múltiples estados afectados y miles de personas desplazadas hacia refugios temporales.
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