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domingo, julio 19, 2026

Científicos descubren burbuja estelar que explotó hace 4.000 años

Un equipo internacional de astrónomos ha detectado una inmensa burbuja estelar de gas y polvo en expansión alrededor de la estrella supergigante roja DFK 52, en la Vía Láctea.

Según los expertos, se trataría de la mayor estructura de este tipo jamás observada hasta ahora en nuestra galaxia.

El hallazgo fue posible gracias a datos recopilados por el radiotelescopio ALMA, ubicado en Chile, y ha sido aceptado para su publicación en la prestigiosa revista Astronomy and Astrophysics. También se encuentra disponible en el servidor científico arXiv.

Una burbuja con la masa del Sol

La burbuja estelar detectada tiene una masa equivalente al Sol y se extiende a 1,4 años luz de la estrella central, DFK 52. Esto la convierte en una estructura decenas de miles de veces más grande que el sistema solar.

DFK 52 es una estrella supergigante roja comparable a Betelgeuse, situada en la constelación de Orión. Sin embargo, presenta una característica inédita: se encuentra rodeada por una nube caótica de material expulsado.

“Nos llevamos una gran sorpresa al ver lo que nos mostraba ALMA. La estrella es prácticamente gemela de Betelgeuse, pero está rodeada por una vasta y desordenada burbuja de material”, explicó Mark Siebert, líder del estudio e investigador de la Universidad Tecnológica de Chalmers.

Evidencias de una antigua explosión

Los datos recopilados por ALMA revelan que esta burbuja se formó a raíz de una erupción estelar ocurrida hace unos 4.000 años. El análisis del movimiento de las moléculas dentro de la nube confirma que la burbuja aún se encuentra en proceso de expansión.

“Está hecha de material que antes formaba parte de la estrella. Debió haber sido expulsada en un evento dramático, una explosión, que ocurrió hace unos 4.000 años. En términos astronómicos, eso fue hace apenas un momento”, explicó la astrónoma Elvire De Beck, también del equipo investigador.

Un fenómeno que desafía la lógica estelar

Uno de los mayores enigmas es cómo una estrella como DFK 52 pudo expulsar tanta masa sin explotar como supernova.

Una de las teorías sugiere que podría existir una estrella compañera aún no detectada, que habría influido en este comportamiento anómalo.

“Quizás, como se sospecha con Betelgeuse, tenga una estrella compañera que aún no hemos identificado”, añadió Siebert.

¿Estamos frente a una futura supernova?

Las supergigantes rojas como DFK 52 están en una etapa avanzada de su vida y, tarde o temprano, se espera que terminen su existencia en una explosión de supernova.

Aunque podría suceder dentro de miles o incluso millones de años, los científicos no descartan que esta estrella sea una de las próximas supernovas visibles desde la Tierra.

“Estamos planeando más observaciones para entender mejor qué está ocurriendo. Este fenómeno podría ser una pista de lo que viene”, concluyó De Beck.

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