La canasta básica en Honduras ha experimentado un incremento cercano a los 700 lempiras en lo que va de 2026, en comparación con el cierre del año anterior, de acuerdo con estimaciones basadas en el comportamiento de precios en mercados y reportes del sector económico.
El alza se refleja principalmente en productos de consumo diario como granos básicos, carnes, lácteos y verduras, que conforman la base de la alimentación de la mayoría de los hogares hondureños.
Economistas señalan que este aumento no se presenta de forma aislada, sino que genera un efecto en cadena que termina impactando directamente en el costo final de los alimentos que llegan a la mesa de los consumidores. Factores como los costos de producción, transporte y distribución han contribuido a esta tendencia alcista.
El impacto es especialmente sensible en los sectores de menores ingresos. Según estimaciones recientes, más del 45% de los hogares hondureños está sintiendo de forma directa esta presión en su economía diaria, lo que reduce su capacidad de compra y obliga a ajustar el gasto en otros rubros esenciales.
Consumidores consultados en mercados populares señalan que el dinero rinde menos y que las compras semanales deben reducirse o modificarse para poder cubrir lo básico.
Ante este panorama, expertos recomiendan fortalecer medidas de apoyo a la producción local, así como políticas de estabilización de precios que contribuyan a mitigar el impacto en los sectores más vulnerables de la población.


