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viernes, julio 17, 2026

Brutal caso de bullying: compañeros amputan dedos a niño de 9 años

Un grave caso de agresión escolar ocurrido en Portugal ha generado indignación internacional, luego de que un niño brasileño de 9 años perdiera dos dedos de una mano tras un ataque perpetrado por compañeros de clase.

Pese a la gravedad del hecho, la maestra justificó lo ocurrido afirmando que “le podría haber pasado a cualquier niño”, según informó el medio brasileño G1.

El incidente ocurrió el lunes 10 de noviembre en la Escuela Básica Fonte Coberta de Cinfães, en el distrito de Viseu, a unos 130 kilómetros de Oporto.

La situación salió a la luz cuando la madre del menor, Nívia Estevam, de 27 años, denunció públicamente el caso en redes sociales, después de que la escuela minimizara lo ocurrido y lo calificara como una simple broma entre alumnos.

Así ocurrió la agresión

De acuerdo con el relato de la madre, apenas una hora y media después de ingresar a clases, su hijo se dirigió al servicio sanitario, donde fue seguido por dos compañeros.

Los menores habrían cerrado la puerta con fuerza y la presionaron repetidamente, provocando la amputación de dos de los dedos del niño.

La docente a cargo se comunicó con la madre para informarle que el menor “estaba jugando” con otros compañeros y que se había lastimado con una puerta, restando importancia al hecho.

Sin embargo, durante la llamada, Estevam escuchó a alguien pedir una ambulancia en el fondo, lo que encendió las alertas.

Atención tardía y daños irreversibles

Cuando la madre llegó al centro educativo —a cinco minutos de su casa— encontró a su hijo en estado de shock, gritando de dolor, con la mano vendada y una mordaza improvisada para intentar calmar su sufrimiento. La ambulancia, según denunció, tardó entre 30 y 40 minutos en llegar.

El niño fue sometido a una cirugía de aproximadamente tres horas, pero los médicos confirmaron que no fue posible reimplantar los dedos amputados.

Las autoridades investigan; la escuela habla de “accidente”

La Comisión para la Protección de la Infancia y la Adolescencia abrió una investigación del caso. No obstante, cuando la madre acudió a la Policía, le informaron que la versión presentada por la escuela indicaba que se trató de un “accidente” y no de una agresión.

En servicios sociales le advirtieron que el proceso podría extenderse entre cinco y seis meses.

Historial de bullying previo

Estevam afirmó que su hijo ha sido víctima constante de bullying por su origen brasileño, su color de piel, su sobrepeso y por ser nuevo en el colegio. Asegura que ya había sido golpeado, estrangulado, tironeado y humillado en varias ocasiones.

Pese a las denuncias previas, sostiene que la escuela nunca tomó medidas para protegerlo, del mismo modo en que ahora intenta disminuir la gravedad del caso, calificándolo como una travesura infantil.

La madre exige justicia y responsabilidad por parte de la institución educativa y de las autoridades portuguesas, mientras su hijo se recupera física y emocionalmente de las secuelas del ataque.

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