CIUDAD DE PANAMÁ.– Los países de Mesoamérica avanzan en una estrategia regional para conservar sus ecosistemas terrestres y marinos y alcanzar la meta de proteger al menos el 30 % de sus territorios y áreas marinas para 2030, en línea con los compromisos internacionales de conservación de la biodiversidad.
La iniciativa busca fortalecer la protección de bosques, humedales, manglares, arrecifes, zonas costeras y otros ecosistemas considerados fundamentales para la biodiversidad y para las comunidades que dependen de los recursos naturales.
El objetivo regional se encuentra relacionado con el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en 2022, que establece como una de sus principales metas conservar y gestionar eficazmente al menos el 30 % de las zonas terrestres, de aguas continentales y de las áreas marinas y costeras para 2030.
Una región clave para la biodiversidad
Mesoamérica concentra una enorme variedad de ecosistemas y especies debido a su ubicación entre Norteamérica y Sudamérica. La región incluye países como México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, además de importantes territorios del Caribe.
Sus bosques tropicales, arrecifes coralinos, manglares y corredores biológicos proporcionan servicios esenciales, entre ellos la regulación del agua, la protección de las costas y la captura de carbono.
Uno de los grandes desafíos consiste en lograr que las áreas protegidas no existan únicamente sobre el papel, sino que cuenten con recursos suficientes para su vigilancia, manejo y conservación efectiva.
Protección de mares y costas
La meta también pone especial atención en los ecosistemas marinos. Mesoamérica alberga zonas de gran importancia ecológica, como el Sistema Arrecifal Mesoamericano, que se extiende por las costas de México, Belice, Guatemala y Honduras.
Estos ecosistemas enfrentan amenazas relacionadas con el cambio climático, el calentamiento de los océanos, la contaminación, la pesca insostenible y la pérdida de hábitats costeros.
La conservación marina busca contribuir a proteger especies, mantener los recursos pesqueros y fortalecer la capacidad de las comunidades costeras para enfrentar los efectos del cambio climático.
El reto para 2030
Alcanzar el 30 % de conservación para 2030 representa un desafío que requiere coordinación entre gobiernos, organizaciones ambientales, comunidades locales, pueblos indígenas, científicos y otros sectores.
Además de ampliar las áreas protegidas, los países deberán mejorar su gestión y garantizar que las medidas de conservación sean compatibles con las necesidades de las comunidades que viven en estos territorios.
La apuesta regional busca que la protección de la naturaleza contribuya también a la seguridad hídrica, alimentaria y climática de Mesoamérica.


