La violencia en la Franja de Gaza no cesa. En las últimas 48 horas, al menos 120 palestinos han perdido la vida a causa de los continuos ataques israelíes, elevando el trágico balance de víctimas desde el inicio de la guerra, el pasado 7 de octubre, a 44.176, según datos del Ministerio de Salud de Gaza.
La ofensiva israelí se ha concentrado especialmente en el norte de la Franja, donde ciudades como Yabalia y Beit Lahia han sufrido los embates de los bombardeos, dejando más de 2.300 muertos y 6.000 heridos en las últimas semanas.
El hospital Kamal Adwan, uno de los principales centros médicos de la zona, ha sido nuevamente blanco de los ataques, dejando a 80 pacientes en una situación crítica tras la destrucción de su generador eléctrico, tanque de agua y depósitos de oxígeno.
«La situación en Gaza es cada vez más desesperada», denunció Jonathan Whittal, jefe de la oficina de OCHA para Palestina.
«La población del norte está sitiada, bombardeada y privada de los servicios básicos. Nuestros equipos llevan más de un mes intentando acceder a las zonas más afectadas, pero las autoridades israelíes han bloqueado todos nuestros intentos».
Whittal subrayó que la falta de acceso humanitario está impidiendo el rescate de personas atrapadas bajo los escombros, la atención médica a los heridos y el suministro de agua y alimentos a la población civil. «Se están perdiendo vidas de manera evitable», lamentó.
La comunidad internacional ha condenado enérgicamente la escalada de violencia en Gaza y ha exigido un alto el fuego inmediato para permitir la entrega de ayuda humanitaria y el inicio de un proceso de paz.


