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miércoles, junio 3, 2026

Azafata que vuela con jeques y millonarios revela sus secretos

Madrid, España. Sara Hervás lleva una década trabajando como azafata en jets privados, una carrera tan exclusiva como exigente, donde el lujo, la confidencialidad y las peticiones extravagantes son parte del día a día.

En una conversación con el pódcast Sr. Wolf, compartió las curiosidades, retos y momentos inolvidables que ha vivido atendiendo a jeques, empresarios, celebridades y clientes de alto perfil económico en vuelos privados por todo el mundo.

Según explicó, el precio de estos vuelos oscila entre 10,000 y 80,000 euros, dependiendo del destino y los servicios requeridos.

“Para algunos, como ciertos jeques, eso es apenas una propina”, señaló. Los clientes pueden ser propietarios de aeronaves con tripulación fija o personas que alquilan jets completos por placer o necesidad.

Entre las anécdotas más llamativas, recordó un vuelo en el que un grupo árabe alquiló un jet únicamente para transportar halcones, cada uno con su propio asiento y cuidador.

“Todo estaba forrado con plástico, porque evidentemente no saben usar el baño”, contó con humor.

En otra ocasión, tuvo que recorrer Las Vegas durante horas buscando una marca específica de plátanos requerida por un pasajero, con solo ocho horas de margen.

“No hay excusas: si no puedes comprarlo, lo coses tú misma”, dijo, en alusión al nivel de entrega que exige este trabajo.

A pesar del ambiente de lujo extremo, Hervás destacó que el trato hacia la tripulación suele ser más respetuoso que en vuelos comerciales.

Sin embargo, también advirtió que el verdadero poder no se mide en dinero, sino en actitud: “La gente con poder no necesita poner un cheque sobre la mesa. Con su actitud y lenguaje ya imponen”.

Aunque asegura no haber vivido situaciones incómodas de forma personal, reconoce que hay momentos de tensión debido a exigencias verbales o decisiones de último minuto.

No obstante, su carrera también le ha regalado experiencias profundamente emocionales, como un vuelo rumbo a La Meca.

Una mujer me dijo que probablemente iba a morir pronto, y nos abrazamos llorando. Fue muy especial”, recordó conmovida.

Acceder a este mundo no es sencillo. Según explicó, solo 20 personas son seleccionadas entre mil aspirantes en cada proceso de contratación.

La formación que reciben es rigurosa: incluye protocolos de emergencia, evacuación rápida, atención en partos, natación, uso de balsas y entrenamiento específico por tipo de avión.

“Cada vuelo incluye un examen verbal de procedimientos. No basta con ser amable; debes estar capacitado para todo”, afirmó Hervás.

Sara Hervás es prueba de que, en las alturas del lujo, también hay historias humanas, sacrificio profesional y una entrega total a un trabajo tan fascinante como exigente.

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