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Honduras
jueves, julio 18, 2024

Avisados y esperando

Mañana 27 de noviembre comienza el Adviento, según el calendario litúrgico católico, el cual marca la pauta de la vida cotidiana del mundo entero. Al iniciar esta etapa, más allá de la fe o las creencias de cada quien, lo importante aquí es la invitación para que cada hondureño, sin excepción, y también a todos aquellos que nos visitan, que nacieron fuera de nuestras fronteras pero que permanecen en nuestro territorio, para abrir nuevas sendas y recorrerlas en aras de la paz y la armonía. El aviso se da justo en un momento tan álgido, justo en este momento en que vemos que la violencia ha repuntado y que aún no se ponen los correctivos del caso, solo como ejemplo, con el tema de las mujeres asesinadas día a día.

La invitación es a renovar el ser, ser hombres nuevos, mujeres nuevas. Dejando atrás la pesada carga del pasado que lo que hace es hacer caer en parálisis al ser humano, no son más que límites autoimpuestos, pero sí se pude salir adelante, vigilando, esperando que las cosas serán mejores en la medida del compromiso de cada quien para que eso suceda. Debe venir lo nuevo, se hace necesario refrescar, renovar, re-ilusionarnos, despertar lo que se nos ha ido quedando dormido, revivir o recuperar lo que se nos ha perdido. La vida tan a prisa nos va desgastando -a veces muchísimo más de lo que nos damos cuenta-, nos cansa, nos apaga, nos envejece. Y del mismo modo que nuestro cuerpo necesita vitalmente “descansar” todos los días para seguir adelante; el alma del hondureño, las fuerzas interiores, las ilusiones también necesitan ser restauradas al menos una vez al año. Y mejor si es al empezar esta nueva etapa con idea de que miremos de otro modo el tiempo que tenemos por delante.

Sin duda que, a pesar de estar viviendo momentos duros, tiempos endurecidos por la insensatez de todos, tanto gobernantes y gobernados, todos ponemos piedras al lastre que se va cargando de desesperanza, pero eso se puede revertir con solo el reemplazo de conceptos, de ideas y sobre todo de actitudes, poco a poco, pero caminando hacia la búsqueda de la paz, en esa dirección que, indudablemente es la correcta.

Hoy, Honduras, con el casi primer año de Gobierno, no ha llenado las expectativas que se tenían, pero eso no nos debe hacer causa o excusa para lamentarnos. Más bien como pueblo debemos apoyar al Gobierno para que a todos nos vaya bien. Renovar la mente y el corazón en función de esa unidad tan necesaria en estos tiempos es imprescindible, aprovechemos, pues, estos días venideros para meditar acerca de ello, que solo puede haber cambios sociales si acaso hay un cambio positivo dentro de cada quien, de acuerdo con valores, principios que promuevan la paz y la unidad.

EditorialAvisados y esperando

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