La tragedia provocada por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela continúa agravándose. Las autoridades elevaron este sábado a 1,430 la cifra oficial de personas fallecidas, mientras los equipos de emergencia mantienen una intensa búsqueda de sobrevivientes entre edificios colapsados y comunidades devastadas.
El más reciente balance también reporta 3,238 personas heridas, mientras miles de familias permanecen desplazadas y decenas de personas continúan desaparecidas. Las labores de rescate se desarrollan contrarreloj, ya que las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen conforme avanzan las horas desde el desastre.
Los terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, provocaron el colapso de viviendas, edificios públicos e infraestructura estratégica, siendo el estado de La Guaira una de las zonas más afectadas. Además de los daños materiales, las réplicas han dificultado las operaciones de rescate y mantienen en alerta a la población.
Ante la magnitud de la emergencia, 17 países han enviado equipos especializados, personal médico, rescatistas y ayuda humanitaria para apoyar las labores de búsqueda y atención a los damnificados. Más de 1,600 rescatistas internacionales ya trabajan junto a los organismos venezolanos en las zonas de mayor afectación.
Las autoridades venezolanas informaron que miles de personas permanecen en refugios temporales, mientras continúan las tareas para restablecer los servicios básicos de electricidad, agua potable y comunicaciones en las regiones afectadas.
Organismos internacionales han advertido que la emergencia podría convertirse en una crisis humanitaria de mayores dimensiones debido al elevado número de personas damnificadas y a la necesidad urgente de alimentos, medicinas, agua potable y albergues.
Mientras tanto, los equipos de rescate mantienen la esperanza de localizar personas con vida entre los escombros, aunque reconocen que el paso del tiempo representa uno de los principales desafíos en la operación.


