La comunidad de El Pino, en El Porvenir, Atlántida, quedó consternada tras la muerte de Franklin Escobar, de 45 años y con 618 libras, quien falleció luego de sufrir una severa crisis respiratoria.
Una llamada de emergencia movilizó al Cuerpo de Bomberos, cuyos elementos intentaron salvarle la vida en condiciones extremadamente complejas debido a su peso y movilidad reducida.
Un video grabado por familiares mostró los últimos instantes de Escobar, donde los bomberos realizan grandes esfuerzos para trasladarlo fuera de la vivienda utilizando cobijas como apoyo.
En la grabación se escucha a un familiar decir: “Rápido amor, ya están subiéndote”, mientras un bombero exclama: “Ponele oxígeno”, reflejando la urgencia de la situación.
Escobar fue trasladado en la paila de un vehículo de bomberos hasta el Hospital General Atlántida, pero pese a los esfuerzos por estabilizarlo, murió poco después.

Sus familares relatan que era un hombre muy solidario, que en años atrás jugaba fútbol, sin embargo, al dejar de ejercitarse fue engordando.
Deja una esposa y dos hijos.
Deficiencias en atención a pacientes con obesidad mórbida
El caso de Escobar pone de relieve la precariedad de infraestructura y protocolos para la atención de pacientes con obesidad mórbida, una condición que conlleva un alto riesgo para la salud y requiere recursos especializados para su manejo.
El caso de Nasser Hilsaca
La tragedia recuerda al caso de Nasser Hilsaca, comerciante de La Ceiba que con 630 libras requirió atención médica de emergencia en junio de 2025.
Hilsaca permanecía postrado en el tercer piso de su casa por insuficiencia renal y úlceras durante cinco años, y su familia solicitó el apoyo de los bomberos para descenderlo mediante una grúa-canasta, ya que su tamaño hacía imposible el traslado por las escaleras. Fue llevado al Hospital Atlántida, donde actualmente se encuentra estable.
Urgencia de atención especializada
Ambos casos subrayan la necesidad urgente de fortalecer la atención médica y logística para pacientes con obesidad mórbida en Honduras, garantizando protocolos de traslado, equipos especializados y atención hospitalaria adecuada para este grupo de alto riesgo.


