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lunes, julio 20, 2026

Así es la flota estadounidense desplegada cerca de Venezuela

En el marco del despliegue naval de Estados Unidos en la región, destacan varias unidades de gran envergadura que muestran la capacidad expedicionaria y de proyección de poder de la Marina estadounidense.

Los tres destructores desplegados pertenecen a la clase Arleigh Burke, en servicio desde 1991 y considerados entre los buques más versátiles y avanzados de la flota.

Al compartir diseño, dimensiones y capacidades, se distinguen por su armamento de misiles guiados, incluyendo los Tomahawk, capaces de alcanzar objetivos terrestres a gran distancia, y por contar con el sistema de defensa aérea Aegis, uno de los más sofisticados del mundo, diseñado para detectar, rastrear e interceptar amenazas aéreas y misiles balísticos.

Cada uno de estos destructores opera con una tripulación estándar de 329 marineros, desplaza entre 8.200 y 9.700 toneladas y alcanza una velocidad máxima de 30 nudos (55 km/h).

Su carácter polivalente los convierte en piezas centrales de cualquier marina moderna, al poder desempeñar tareas de combate naval, escolta de portaaviones y buques logísticos, bombardeo a tierra, defensa aérea y operaciones en escenarios de alta intensidad.

Por su parte, el USS Iwo Jima (LHD-7), buque de asalto anfibio de la clase Wasp, es la nave más grande confirmada en este despliegue.

Con un desplazamiento de 41.000 toneladas, se asemeja en tamaño a un portaaviones mediano y constituye una de las plataformas más flexibles de la Marina.

Su misión principal es cargar, transportar y desembarcar tropas con su respectivo equipo, a la vez que ofrece apoyo aéreo y logístico.

Puede llevar hasta 1.000 soldados, además de una tripulación de aproximadamente 1.200 personas, y operar cerca de 30 aeronaves entre helicópteros de transporte y ataque, así como aviones de despegue y aterrizaje vertical como los AV-8B Harrier II y los más modernos F-35B Lightning II, lo que le otorga un papel estratégico en operaciones de proyección de fuerza.

Junto a él, se encuentran el USS Fort Lauderdale (LPD-28) y el USS San Antonio (LPD-17), ambos pertenecientes a la clase San Antonio de buques de transporte anfibio.

Con un desplazamiento de 25.300 toneladas, están diseñados para llevar a cabo misiones similares a las del Iwo Jima, es decir, transportar y desembarcar tropas como parte de una fuerza expedicionaria.

Sin embargo, su capacidad aérea es más limitada, ya que su diseño está enfocado principalmente en operaciones anfibias mediante lanchas de desembarco y vehículos blindados de asalto.

Este tipo de despliegue naval refleja la estrategia de Washington de mantener una presencia activa y disuasiva en áreas de interés geopolítico.

La combinación de destructores con alta capacidad ofensiva y defensiva, junto a buques anfibios capaces de transportar grandes contingentes de tropas y aeronaves, proporciona a Estados Unidos una fuerza flexible para responder tanto a crisis militares como a misiones humanitarias y de asistencia en desastres naturales.

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