Nasry “Tito” Asfura asumió este martes la Presidencia de Honduras en una ceremonia austera y breve, realizada en la sede del Congreso Nacional, sin la presencia de jefes de Estado y con un protocolo reducido.
El acto contrastó con investiduras anteriores y estuvo marcado por un ambiente sobrio, aunque acompañado por el respaldo de sus simpatizantes.
El nuevo mandatario ingresó al hemiciclo de forma discreta, vestido con un traje azul oscuro y acompañado de su esposa, Lissette Del Cid.
Saludó brevemente a los presentes y participó en una ceremonia que incluyó el himno nacional, una bendición religiosa, la juramentación constitucional y la imposición de la banda presidencial.
En un discurso de apenas 12 minutos, Asfura abordó temas clave como la reducción del tamaño del Estado, la seguridad, la salud y la economía, además de hacer llamados a la paz.
Evitó referencias a la comunidad internacional y a figuras políticas del pasado reciente, manteniendo un tono directo y conciso.
Uno de sus primeros actos como presidente fue firmar un decreto para poner en venta el avión presidencial adquirido en administraciones anteriores.
Durante toda la ceremonia, Asfura mantuvo una actitud reservada, con constantes gestos religiosos y cercanía permanente con la ahora primera dama.
Mientras el interior del Parlamento mostraba poca concurrencia, los alrededores estuvieron llenos de simpatizantes que celebraron su investidura entre consignas y banderas nacionales, bajo un fuerte resguardo militar.
Asfura asumió el poder tras un proceso electoral tenso y cuestionado por el partido gobernante saliente, en un escenario político marcado por la polarización.
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