La misión Artemis II avanza hacia su etapa final con el regreso programado de la nave Orión a la Tierra, previsto para mañana viernes, tras una exitosa travesía de aproximadamente 10 días en el espacio profundo.
Durante la misión, la tripulación logró cumplir todos sus objetivos científicos, recolectando información clave y capturando imágenes inéditas del espacio, la Luna y su cara oculta, un territorio que hasta ahora había sido poco explorado.
Estos registros ofrecen nuevos datos sobre la geología lunar y fenómenos astronómicos de gran relevancia.
Desde su lanzamiento, la misión fue considerada un éxito, no solo por el desempeño de la nave, sino también por los logros históricos alcanzados, como el estudio detallado de cráteres, cuencas antiguas y formaciones volcánicas en la superficie lunar.
Además, se documentó un eclipse solar desde la perspectiva de la nave, así como vistas únicas de la Vía Láctea.
Mientras la cápsula Orión se aproxima a su amerizaje, el Centro de Control continúa recibiendo imágenes y datos en tiempo real.
Entre los hallazgos más destacados se encuentran observaciones del “terminador” lunar, la línea que divide el día y la noche en la Luna, así como cadenas de cráteres vinculadas a impactos de miles de millones de años de antigüedad.
La misión también registró el cráter Carroll, una formación de 5.6 kilómetros de diámetro ubicada en la cara visible lunar, nombrada en honor a un familiar del comandante de la misión, como parte de los momentos más simbólicos del viaje.
Ahora, todo está listo para un amerizaje controlado, que marcará el cierre exitoso de una de las misiones más importantes en la exploración lunar reciente.
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