Diálogo entre extranjera confundida y hondureña traductora del argot popular: (Astrid, europea metódica, y Meches, hondureña con paciencia pedagógica). Meches: -¿Viste el foro de hoy en la mañana? Esos se bajaron el canasto. Ingrid: -¿Fueron a hablar con un canasto? Astrid: -No mija, eso es argot popular. En el mercado las verduleras, se bajan el canasto para sacarse los trapitos al sol, y mentarse hasta la madrecita que las parió. Astrid: ¿Mija me dijiste? yo soy Astrid. Meches: Esa es una expresión que usaba mi abuelita, para decir “mi hija” me decía mijita. Astrid: ¿Y eso de trapitos al sol? Meches: -Es sacar la ropa íntima, después de lavarla y guindarla en el tendedero para secarla al sol. Y otro de los “analistas” que invitaron a exponer en el foro como que andaba con los cables pelados. Ingrid: ¿Los conectan a unos cables? ¿Eso es eléctrico o psicológico? Meches: —Ambas cosas. Significa que el hombre anda alterado, irritable… como cortocircuito humano. Astrid: —¿Ah… entonces no hay que acercarse porque puede dar un electroshock? Meches: No hay que tocarlo ni con guantes de seda.
Meches: -Y al otro expositor rápido “se le subió el indio”. Astrid: -¿Cómo, un indio se le subió encima? Meches (carcajeándose): —No, mujer. Significa que se enojó de golpe, que le salió el carácter fuerte. Astrid: — Eso suena… intenso. Meches: Son coléricos, como muchos de esos mensos que pasan disparando odiosidades por las redes sociales. Y hay otros más vivos que explotan toda esa basura para alimentar sus trastornados intereses. Ingrid: ¿Vivos en que sentido? Meches: —No que respire, sino que es listo… o pícaro, dependiendo del contexto. Como un compadre que le pregunta a su compadrito tunante ¿cuántos hijos tiene?, y le contesta que 12 hijos. ¿Y todos vivos — compadre?, casi se va de espaldas asombrado. -Bueno –le responde– unos vivos y otros tontos, pero todos comen… –¿Entonces –le dice, dándole una palmadita compasiva en el hombro– usted compadrito la tiene yuca? -Ingrid: ¿Cómo que yuca, la raíz tuberosa comestible? Meches: No mujer, significa que tiene duro el mantenimiento de sus hijos, que la tiene difícil. Y te cuento, el otro día que fui a una cita para cenar a un restaurante con mi prometido, estuve esperándolo más de una hora, pero me dejó plantada. Astrid: ¿Cómo planta, sembrada? Eso también pasa en Europa. Meches: Sí, pero aquí duele más porque ocurre más seguido. Ingrid: -¿Y ese tu novio como está? -Meches: -Está “macizo”. Astrid: —¿Es fuerte? Meches: No, todo enclenque, pero está bueno, es obediente, llevadero y desde ahora me mantiene. Solo que es un poco “bolo”. Astrid: —¿Bolo? ¿Cómo así, de un juego de bolos; de boliche? Meches: -Bolo, borracho, que con unas copitas que se bebe, al rato está ebrio. Y mejor te dejo, porque es un vergazo de trabajo el que tengo retrasado y tengo que adelantar porque si no me corren en la oficina. -Astrid: Eso de vergazo suena fuerte, y no es necesario que me explique de dónde sacan esa palabra. Meches: Significa que tengo muchísimo trabajo, un montón de cosas que hacer que por estar acá cotorreando no he hecho.
(Esa pobre Astrid –tercia el Sisimite– no supo que le dijeron con eso de “cotorreando” y va con la boca abierta de tanta palabreja que escuchó en esa conversación. -Pues sí –se ríe Winston– un maje vivo, que no se supo si es vivo o tonto, o si es vivo de no estar muerto, otro con los cables pelados, a otro que se le subió el indio, y seguramente todavía no se lo baja y ahí lo anda a tuto; que se bajaron el canasto, y que es vergazo de trabajo el que tiene atrasado. Aquí no solo se habla en metáforas sino en jerga coloquial. Y se ocupa del argot popular, porque a veces hablar el idioma con propiedad no es suficiente y la realidad a ratos no alcanza).


