El diputado Antonio Rivera Callejas, del Partido Nacional, reconoció públicamente que no cumple con el perfil de “caras nuevas, renovación y juventud” que, según él, la población demandó en las recientes elecciones.
“Ni soy cara nueva, ni soy juventud ni renovación; soy capacidad y experiencia”, afirmó Rivera Callejas tras quedar, según los resultados preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE), fuera del nuevo Congreso Nacional.
Resultados preliminares y posiciones internas
Según explicó, actualmente aparece en la posición 11 dentro de su partido y en la 33 a nivel general, mientras que el cociente electoral permitirá la entrada de solo nueve diputados del Partido Nacional al próximo Congreso.
Rivera Callejas señaló que las posiciones 9 y 10 están ocupadas por las candidatas Fabiola Rosa y Suyapa Morales, respectivamente, aunque aseguró que podría superar estas cifras cuando se computen las actas de municipios y aldeas.
“Mis datos internos me dan posibilidades de ingresar al Congreso, ya que pierdo en la capital por un margen de alrededor de 100 votos frente a cada una de las candidatas, pero supero por más de 500 marcas en municipios como Curarén, Alubarén, Reitoca, Talanga, Sabanagrande y Guaimaca”, explicó.
Experiencia versus renovación
El diputado enfatizó que, aunque no encaje en la imagen de “renovación” que muchos electores buscaban, su experiencia legislativa y capacidad de gestión son cualidades que considera valiosas para el país.
“La juventud y las caras nuevas son importantes, pero también se requiere experiencia para garantizar que el Congreso funcione de manera eficiente y responda a las necesidades de los hondureños”, agregó.
Expectativa por los resultados finales
Rivera Callejas permanece a la espera del cómputo final de las actas, confiando en que las cifras definitivas le permitan asegurar su curul.
Mientras tanto, mantiene contacto con sus bases en los municipios donde, según sus datos internos, cuenta con una ventaja significativa de votos.
El caso de Rivera Callejas refleja uno de los desafíos que enfrentan los partidos tradicionales en Honduras: la tensión entre renovación generacional y experiencia política, especialmente en un contexto electoral donde la población demandó cambios y nuevos rostros en la política nacional.


