La Sala de Maternidad del Hospital General San Felipe ha registrado una preocupante cifra de partos en adolescentes, alcanzando hasta un 35% del total de nacimientos atendidos, según confirmaron autoridades del centro asistencial.
La enfermera Carmela Suazo, quien atiende a diario a madres en trabajo de parto, detalló que “los rangos de edad normales son entre 18 y 35 años, pero lamentablemente entre el 30 y 35 por ciento de los partos corresponden a madres menores de 18 años, y al menos un 12 por ciento están por debajo de los 14”.
La situación se agrava al considerar que muchas de estas menores abandonan sus estudios al quedar embarazadas, truncando así sus proyectos educativos y aumentando su vulnerabilidad social y económica.
Este fenómeno, que históricamente se asociaba a zonas rurales o aisladas, ahora también se da en colegios y centros educativos de las principales ciudades del país, donde se esperaría una mayor atención en prevención.
Los embarazos a temprana edad no solo impactan el desarrollo académico y personal de las niñas, sino que también conllevan riesgos médicos significativos como preeclampsia, diabetes gestacional y partos de alto riesgo. Además, los bebés también enfrentan complicaciones al nacer.
“El problema tiene un trasfondo complejo: desintegración familiar, bajos niveles educativos, pobreza, violencia y una cultura machista que naturaliza la desigualdad de género”, lamentó Suazo.
Una problemática nacional
Honduras se mantiene como el segundo país de América Latina con mayor tasa de embarazo adolescente, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Un alarmante 26% de las mujeres hondureñas dan a luz antes de cumplir los 18 años, lo que equivale a 101 nacimientos por cada 1,000 adolescentes entre 15 y 19 años.
En el Hospital Escuela, otro de los principales centros asistenciales del país, se registran hasta siete partos diarios de madres adolescentes, muchas de ellas remitidas desde distintas regiones, incluyendo niñas de tan solo 12 años.
Algunas de estas jóvenes madres han sido víctimas de violencia sexual o están en relaciones con hombres considerablemente mayores.
Un informe de la Secretaría de la Familia reveló que más de 3,000 adolescentes resultaron embarazadas en 2023, una cifra que refleja no solo una estadística sino miles de historias de abandono, falta de información y violación de derechos.
Llamado urgente a la acción
Expertos en salud y derechos humanos coinciden en que la participación activa de las familias, escuelas y comunidades es clave para frenar este flagelo.
Además, es urgente fortalecer las campañas de educación sexual, garantizar el acceso a métodos anticonceptivos y crear entornos seguros para las niñas.
Según el Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2024 del UNFPA, la tasa de embarazos en adolescentes hondureñas ha alcanzado los 97 por cada 1,000 jóvenes entre 15 y 19 años, una cifra que debe activar la alarma en todos los sectores del país.
Mientras tanto, en las salas de maternidad de los hospitales públicos, decenas de niñas continúan convirtiéndose en madres cada día, con sus sueños interrumpidos por una realidad que exige una respuesta urgente y coordinada.


