Las autoridades hondureñas señalan que un ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas sería la principal hipótesis detrás de la masacre 28, ocurrida en el municipio de Balfate, departamento de Colón.
El ataque dejó sin vida a tres jóvenes que se trasladaban en una camioneta por la aldea El Carbón en la madrugada del jueves pasado.
Según el portavoz de la Unidad Departamental de Policía (Udep-2), Carlos Figueroa, la información preliminar apunta a que el móvil del ataque fue un ajuste de cuentas.
Entre las víctimas estaba Antony Gálvez, originario de Balfate, quien tenía antecedentes penales por portación ilegal de armas y estaba vinculado a una banda de narcotraficantes que opera en Colón y Atlántida.
Los otros dos jóvenes asesinados fueron Bella Flores Duarte (15) y Luis Fernando Arita (19).
Las tres personas murieron acribilladas a manos de sujetos desconocidos en el Caribe hondureño, en un hecho que ha conmocionado a la comunidad local.
De acuerdo con estadísticas policiales, esta es la tercera masacre registrada en noviembre.
La anterior ocurrió el 10 de noviembre, cuando falsos policías militares asesinaron a un supuesto narcotraficante, conocido como “El Pollo”, y a sus tres guardaespaldas en un gimnasio de Morazán, Yoro.
La Policía continúa con las investigaciones para esclarecer los hechos y dar con los responsables de este violento suceso, que refleja la creciente violencia relacionada con el narcotráfico en la región.
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