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Honduras
viernes, julio 19, 2024

Ahora Bukele

En cada país con su realidad, las cosas ocurren de manera propia, de acuerdo con sus intereses, a pesar de los factores comunes que se puedan tener igual que en todos los países de Latinoamérica. Hoy El Salvador es objeto de observación cercana debido a la manifestación de su presidente Nayib Bukele de tener la intención de reelegirse en un segundo mandato consecutivo en la Presidencia. En su propia Constitución en el artículo 154 así lo establece y, de manera muy semejante al caso –en su momento- del expresidente hondureño Juan Hernández, se está sometiendo con el Poder Judicial la interpretación de tal para lograr de manera despejada recorrer ese camino.

Según algunas consultas, aparentemente el pueblo salvadoreño le da su voto de confianza con un alto porcentaje de popularidad ya que, en los últimos meses, a partir de marzo, el señor Bukele ha solicitado al Congreso (con mayoría oficial) estado de excepción para poder proceder a capturar a pandilleros (o terroristas, como se les llama allá), con número altísimos de aprehensiones, poco más de 52 mil miembros de estos grupos delictivos atiborrando las cárceles y dándoles un trato estricto e implacable. Esto es precisamente lo que ha permitido la popularidad del mandatario salvadoreño y le ha creado la expectativa de seguir en el poder por 5 años más, ya que eso dura el periodo presidencial en El Salvador, aparte de esto, la economía para su pueblo antes de la pandemia tuvo un leve repunte, pero la calamidad sanitaria mundial echó al traste ese crecimiento.

Los contextos son diferentes ya que, para el caso, Nicaragua es cuestión distinta. Hasta el pueblo es distinto, muy a pesar de lo formidables que son como amigos y como seres humanos, los nicaragüenses no terminan de salir de las llamas para caer de brasero en brasero, pero eso ya es otro tema. La realidad es que el señor Bukele ha atinado en saber leer las soluciones que le han permitido granjearse la simpatía de su pueblo muy a pesar de los cuestionamientos de entes como las oenegés a quienes les ripostó con una frase lapidaria: “Ustedes vienen de países bellos, ordenados, funcionales y ricos, nosotros queremos ser como ustedes y para eso debemos hacer lo que ustedes hacen, no hacer lo que ustedes dicen, porque por décadas nos han dicho qué hacer y vean los malos resultados”.

Esto lo planteamos debido a que, dentro de nuestros esquemas legales, la Constitución (tantas veces violada con rotunda impunidad y descaro) se establecen los tiempos y ese es el peligro que tenemos los hondureños por si a alguien le vuelve a picar el gusano del continuismo, creyéndose un gran solucionador, gran pacificador de Honduras. Para llegar a tener un líder de esos, falta muchísimo, o de repente nos equivocamos, que sería lo deseable, pero de continuismo aún no estamos preparados por los vicios que ya hemos visto que ocurren con esa “gesta política”. Tendríamos que ver un liderazgo, en primer lugar, conciliador, pacifista, respetuoso, preparado académicamente, visionario y sobre todo valiente, con los pantalones bien puestos para enfrentar lo que se tenga que enfrentar, así como lo está haciendo el señor Bukele en El Salvador, pero eso de la reelección, al menos aquí en Honduras, todavía no estamos preparados, quizá más adelante se hace la reforma quizá para reelección no continua… es cosa de tiempo.

EditorialAhora Bukele

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