En un anuncio que marca un giro estratégico en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, el presidente estadounidense Donald Trump informó que las autoridades provisionales de Venezuela acordaron entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, en medio de las negociaciones tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro.
Trump anunció la medida en su red social Truth Social, donde detalló que el crudo, descrito como de alta calidad, será vendido en el mercado estadounidense a su precio de mercado y que los ingresos generados serán controlados por la Casa Blanca para garantizar que se empleen “en beneficio tanto del pueblo venezolano como de los ciudadanos estadounidenses”.
El mandatario explicó que ha instruido al secretario de Energía, Chris Wright, para que ponga en marcha el plan de inmediato.

Según Trump, el petróleo será transportado a través de buques de almacenamiento directamente hacia muelles de descarga en Estados Unidos, sin que por ahora se haya detallado un plazo específico para la entrega.
La iniciativa fue respaldada por funcionarios de la administración estadounidense, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, quien enfatizó que Washington continuará empleando el actual régimen de sanciones —especialmente en el sector petrolero venezolano— como una herramienta de presión para influir en los futuros liderazgos políticos del país sudamericano.
Este anuncio se da en un contexto de incertidumbre en los mercados petroleros, donde los precios han mostrado volatilidad tras las declaraciones de Trump y las interrogantes sobre cómo se gestionará la explotación de las vastas reservas de petróleo venezolano bajo un nuevo escenario político.
Adicionalmente, la Casa Blanca convocó a ejecutivos de las principales petroleras estadounidenses a una reunión prevista para finales de esta semana, con el objetivo de atraer inversiones y evaluar el papel de las firmas del país en la industria petrolera venezolana tras décadas de control estatal y falta de inversión extranjera significativa.
Trump había señalado días antes que ya había sostenido encuentros con las grandes compañías petroleras de su país incluso antes de la captura de Maduro, subrayando el interés de su administración por asegurar suministros de crudo y posicionar a empresas estadounidenses en el mercado venezolano.
Este plan petrolero representa una de las primeras acciones concretas de cooperación económica entre las autoridades transitorias de Venezuela y Estados Unidos, y se produce en medio de tensiones políticas y diplomáticas sobre el futuro del país sudamericano tras la salida de Maduro del poder y su traslado a suelo estadounidense para enfrentar cargos judiciales.
Contexto adicional: el anuncio se da días después de una operación militar en Caracas y otras zonas de Venezuela que resultó en la captura de Maduro, lo que ha intensificado el enfoque de Washington en asegurar acceso a los recursos energéticos del país y estabilizar el mercado petrolero en medio de tensiones geopolíticas.


