En redes sociales se ha viralizado el impactante testimonio de una abuela de 76 años que ha roto todos los esquemas sociales al revelar sin tapujos que trabaja como «cariñosa» y que no siente ninguna vergüenza por ello.
“Peor fuera que anduviera robando o que me vieran cosas malas”, dice con firmeza en el video que ha recorrido múltiples plataformas digitales.
Con una mezcla de humor, sinceridad y una mirada cruda sobre la vida en la tercera edad, la mujer explica cómo llegó a tomar esta decisión.
Asegura que, como muchas personas mayores, fue abandonada por su familia. “Antes iba mucho a la iglesia, tenía mi hogar y mis hijos… pero me dejaron sola. Me tocó buscar refugio y amor en los hombres”, expresa.
Fue en ese momento cuando se acercó a un grupo de mujeres en situación de rebusque y decidió “ensayar”.
“Uno llega a cierta edad y ya es como un mueble viejo… nadie lo voltea a mirar”, comenta con ironía.
Para su primer día en “el trabajo”, la mujer se puso un vestido rojo y se maquilló los labios a juego: “A mí me encanta pintarme los labios rojos. Y me llovieron hombres. En vez de ir a pedir, fui a facturar”.
Uno de los momentos más llamativos del testimonio es cuando cuenta que incluso hombres jóvenes se le acercan.
“Uno de 25 me dijo que buscaba experiencia, que quería una como yo… y me fue muy bien con el muchacho”, relata con naturalidad.
La abuela asegura que le va bien económicamente y que ha encontrado una forma de sentirse valorada:
“Les encanta acariciar mis manos, que los arrulle como si fuera la mamá. Y claro, tengo experiencia, así que me buscan”.
Este testimonio ha generado un amplio debate en redes sociales sobre la vejez, el abandono familiar, la dignidad, y los tabúes en torno a la sexualidad en la tercera edad.
Mientras unos aplauden su valentía, otros critican la situación como reflejo de una sociedad que deja desprotegidos a sus adultos mayores.
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